viernes, 25 de agosto de 2023

Irse, quedando -51

Hablar de los que se fueron es muy natural entre los que permanecemos en Tuluá. Por esa razón, los apegados, los que echamos raíces, los estancados, los resignados, los conformes, los de la zona de confort, los despojados de cualquier ambición, los cobardes, los conservadores, o para decirlo mejor, los quedados, siempre estamos al tanto de lo que va pasando con esos otros, los idos. 

Es como si existiera una especie de red comunicativa que se extendiese a lo largo y ancho de este pueblo para mantener presente el nombre de tanto inmigrante. 

Andrea ya compró camioneta, en Estados Unidos, dice una señora orgullosa. Pablo ya consiguió mujer por allá, una peruana, dice apenado el señor que esperaba tener una nuera europea. Jazmín ya está pagando su apartamento y el otro año espero y a conocerlo, dice un cuarentón con ínfulas que se siente mejor que el resto porque su hermana está en Montreux, Suiza.  

Como muchos de los que hablamos de los que se fueron no hemos salido del país y solo sabemos del extranjero, lo que nos cuentan los que están por allá, es muy normal que también digamos cosas como las siguientes: acá está haciendo calor, pero no como allá en España, allá están dizque a 40 grados, me contó mi hermano. Acá está haciendo frío, pero no como en Nueva York, allá están a ocho grados bajo cero, imagínese, eso me dijo mi hija. Acá uno se demora mucho para ir de un lugar a otro, no como en Europa que se mueven en esos trenes rápidos, un amigo mío va de Francia a Alemania en esos trenes y es barato el pasaje. No es que acá no respetamos nada, acá no es como en Estados Unidos, allá no le puede uno hablar duro a un policía, mi hermano me contó que allá la cosa es hijueputa. 

Y así los que nos quedamos nos las vamos dando de conocedores y expertos internacionalistas de a poquitos y pelamos con los otros porque allá no es así como él dice por qué es distinto porque a mí también me contaron hasta que aparece el que fue de vacaciones quince días y se gana todas las pelas porque como él fue entonces cree que sabe de lo que habla como si hubiera vivió allá una década o más.

También hablamos de lo que mandan los que están por fuera, plata o ropa y en esas se nos van los días también con la atención un poco acá y un poco allá como los que se van. 

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