viernes, 11 de agosto de 2023

Irse, quedando -35

Camilo dijo un día: esto acá está muy gonorrea, llevo cuatro días abriendo el chuzo para que la gente vea que abro, y no entra ningún malparido ni a preguntar precios para seguir derecho y comprar en otra parte. Igual me toca tener las neveras prendidas las 24 horas porque cerveza tibia solo los viejitos asmáticos, y esos como que se están muriendo porque por acá ya no se dejan ver. Irresponsables es que son esos viejos maricas, se van a regalarle toda la plata a las muchachas del parque, y se les olvida que yo también como y pago arriendo.

Como ese fue el saludo, me dio pena con el tipo y le pedí dos frías, una para él y otra para mí, y también agarré un paquete de papas. De grano en grano llena la gallina el buche, dijo Camilo, y yo me reí del refrán, que también usaba mucho mi abuela. Según él, iba a vender ese caspete y se iba a ir para Europa a manejar carro. Por allá tenía un primo que estaba trabajando con Uber y le estaba yendo bien.

A ese también le salí con el cuento de que leyera un libro de Santiago Gamboa, "El síndrome de Ulises", porque migrar no era fácil, y el marica se rió a carcajadas. Por eso me caía bien Camilo, un tipo desparpajado. Entablé amistad con él estando en la universidad. Varias veces pegué del salón de clase para ese local en lugar de salir directo para la casa. Tomar cerveza y hablar mierda en ese punto tenía su encanto. Además, fue el primero que me abrió crédito. Podía emborracharme sin tener un peso y pagar luego; un sueño.

Entre mis idioteces de ese día, le dije que no era necesario salir del país, que se podía ir para otra ciudad, o podía cambiar de negocio, o algo así. Camilo dijo que era la misma cosa; para ir a empezar de cero en otro pueblo del mismo país se iba de una vez para el otro lado. Por lo menos, allá la moneda valía más. Le dije que ganar en euros y gastar en euros era la misma cosa que ganar en pesos y gastar en pesos, y me dijo que no, que si era así, pero que igual allá el trabajo estaba mejor pagado. Parecía decidido a irse, y entonces mejor le cambié el tema. Tampoco era mi misión en la vida ir persuadiendo a nadie; que se fueran todos los que quisieran.

Pasado tal vez un mes, vi en Facebook una foto de Camilo, la mejor fotografía que le he visto a uno de esos tantos que se han ido. Aunque tal vez no hubiera sido la mejor fotografía, sino la mejor descripción, el mejor pie de foto, no sé. El cuento es que Camilo compró un periódico del día en que llegó, era el Marca de España. En la portada estaba el Real Madrid levantando una copa, y a ese periódico sobre una mesa de un bar le hizo la fotografía. Con uno de sus dedos señalaba la fecha, y en la descripción decía: "En este país la noticia del día no es que ya llegué yo, y allá en mi tierra la noticia del día tampoco debe ser que me fui. Vamos con toda, porque en donde sea que uno este toca meter el culo." Así fue como me enteré de que ya se había ido. 

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