Uno siempre puede saber cuánto hay de una ciudad a otra o del mapa de un país al mapa de otro, lo que no sabe uno es la distancia que hay entre su estado emocional actual y la alegría venidera tan deseada. Tan difícil es saberlo que a veces uno está en el estado ideal sin saberlo. Lo que importa es que igual uno persigue ilusiones y se apoya en la esperanza porque sobre ella se sostiene el mundo.
viernes, 7 de julio de 2023
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Fragmentos 2
La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...
-
—¡Podemos ser otros aquí! —gritó el hombre, mientras se despegaba de la baranda en la que había estado recostado. Dejó caer su prótesis de...
-
La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...
-
Un día por completo perdido, podría decirse, en el encuentro de hoy, al que no sé si llamar asamblea y que fue en la calle, bloqueando el pa...
No hay comentarios:
Publicar un comentario