Lo que esperan es que haya colegios y universidades y hospitales porque así se garantiza el bienestar.
También está luego el espacio para gestionar el ocio, por eso también se espera que existan centros comerciales y salas de cine y discotecas y restaurantes y parques públicos y escenarios deportivos.
Cuando todo eso se tiene se habla de la actividad comercial, de la generación de empleo, de la seguridad.
Eso es lo que esperamos de la ciudad en la que vivimos, o por lo menos eso es lo que uno cree, pero no, no es suficiente, porque la gente igual se va.
Muchos dicen que se van de acá por la inseguridad, por los robos y los homicidios y las extorsiones.
Dicen que se van buscando tranquilidad y llegan a lugares habitados por gente blanca y local convencida de que los que llegan llevan lo necesario para poner en riesgo su tranquilidad.
Desde Tuluá, Valle del Cauca, Colombia, exportamos intranquilidad para el mundo.
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