Ya dije que soy un tipo de más de treinta años que vive con los papás y tiene un trabajo en el que no gana lo suficiente para vivir solo y sentirse por fin como un adulto dueño de su vida como la tradición humana del éxito lo exige.
Por eso me temo que a partir de esa descripción es fácil imaginarme como un parásito, y aunque podría sacarlos de ese error, prefiero no hacerlo porque yo respeto el derecho de los otros a imaginar y no me voy a meter con eso.
No es por parecer fantoche ni nada, es por darle matices a la situación, porque no siempre esto fue así, es mis veinte años me veía como un individuo prometedor, los profesores me quería como su monitor y los artículos me quedaban bien escritos, lo que se convirtió en un problema porque ahí fue cuando me dio por perseguir el sueño, ser un escritor, un novelista o un cuentista, nunca un poeta, aunque en el mundo de la escasez habitado por los poetas y las bacterias todavía puedo ser promesa, qué bochorno.
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