viernes, 28 de julio de 2023

Irse, quedando - 23

Para irse del país no hace falta que uno antes se haya ido de la casa de los papás. Cualquiera creería que sí, que viene bien llevar un orden, seguir un paso a paso. Por ejemplo: primero termino el colegio; segundo, me voy a estudiar en una universidad de otra ciudad, no vuelvo a ese pueblo que me vio nacer, todo plagado de lelos detenidos en el tiempo, chismosos y violentos; tercero, hago mi vida en la ciudad en la que estudié, consigo un trabajo porque ya me gradué de la universidad, alquilo un apartamento porque ya no tengo que vivir en un apartaestudio y consigo un gato que me espere por la noche cuando vuelva del trabajo que me tiene por fuera desde las cinco de la mañana hasta las ocho de la noche, y llamo a mi mamá a decirle que la extraño, pero que no puedo ir a verla pronto porque voy a trabajar en las vacaciones, ya que el jefe espera que yo me comprometa con la empresa y mi futuro, tengo que demostrar mi deseo de ascender. 

Ese es apenas un orden tentativo, puede ponerse en práctica cualquier otro, por ejemplo: consigo una novia en el colegio y nos dedicamos a culiar como si de eso dependiera el bienestar de los ositos pandas y le cascamos al asunto hasta que ella diga que tiene un retraso y luego confirme que está embarazada y entonces le tenga que decir a mi papá que me ayude con una plata para alquilar una pieza donde me voy a amontonar a vivir con la mamita de mi hijo, y luego me meto a trabajar en construcción para ir así construyendo una familia, y un día le decimos a la suegra que nos cuide el bebé mientras vamos a la registraduría a sacar la cédula. Otra cosa sería, empacar la maleta y volarse a cualquier lugar para no responder por el bebé y dejar a la pelada sola. En el primer o el segundo escenario el resultado sería el mismo al que apuntamos, un hombre que se va de la casa antes de los veinte y no se queda de mantenido diciendo que lo hace para poder escribir novelas, así como lo hago yo.

El caso es que no, no hace falta haberse ido de la casa antes de agarrar el pasaporte y pegar para el extranjero, mi hermana siempre ha vivido en la misma casa en la que vivo yo, incluso se casó y tuvo hijos y siguió viviendo con nosotros. Sí, la casa es grande, aclaración importante para despejar dudas sobre hacinamiento. 

De la casa de los papás en el sur de América a la casa de los tíos con calvicie prematura que se dan de hostias y se cagan en la leche, sin puntos intermedios.

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