Tener la capacidad de identificar el momento justo para marcharse debe ser una cualidad más del individuo para prolongar la vida, o cuidar la misma.
Raúl no se despidió. Una tarde se tomó un café en mi casa y otra tarde publicó una foto en sus redes sociales desde un aeropuerto internacional.
Julia me dijo a mediados de abril que se iba a finales de mayo y luego se fue antes. Un fin de semana la convidé a montar en bicicleta y me dijo que estaba buscando apartamento en Madrid.
Mi cuñado me preguntó una noche, después de trotar un rato por la transversal, que cuál era mi opinión de irse a probar fortuna en el extranjero y le dije que a mí me daba miedo cruzar el charco, pero que si a él no le daba miedo entonces había que salir, igual poco tenía, nada iba a perder y al otro día compró el pasaje para Europa.
Yo, en cambio, sigo buscando en mis cualidades una que explique por qué sigo acá y cuándo es que me voy a marchar.
"Hago lo que puedo, pero puedo poco", dice la canción.
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