martes, 18 de julio de 2023

Irse, quedando - 15

En la fila para conseguir el pasaporte siempre termina uno hablando con alguien, aunque lleve un libro grande para clavar la cabeza en él y hacerse pasar por ocupado la charla lo termina absorbiendo. La pregunta común entre la gente es la del destino, porque si está tramitando ese documento para alguna parte debe ir. Unos responde que van para Europa y otros que para Argentina y otros cuantos para Perú y Brasil, todos dicen que van de paseo y uno se hace el que les cree porque uno nunca ha visto en televisión los cientos de capítulos de alerta aeropuerto. Yo respondí que todavía no iba para ninguna parte, pero que me parecía importante tener el pasaporte porque en el momento en que me ganara el chance volaba a donde me alcanzará y la respuesta resultó ser exitosa y varios otros en la fila dijeron que lo mismo creían ellos. Cuando la gente habla de viajes deja entrever su posición en sociedad, su estrato, o ese me parece a mí y lo noté también en esa fila. Pasa que los pelagatos, así como yo, los que hacen el chance, son gente que va para un país, van a Alemania o a Canadá y luego están los acomodados, los de la tarjeta de crédito negra y un inglés fluido, esos suelen viajar a las ciudades, ellos van a Berlín, Toronto, Sidney, Madrid, Budapest y Helsinki. Entre unos y otros lo que queda demostrado es que en la fila no hay un solo millonario porque ninguno se dirige a Nueva Delhi. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...