Me tocó decirlo a mí porque el resto de los que saben la verdad sobre el mito de los velocimotos se ha ido yendo de la ciudad a engañar en otras partes. Salen de noche y fuman bareta porque les gusta, no tienen plan y no defienden ideas ni propuestas de orden, son gente libre que sólo quiere ir a ochenta kilómetros mínimo por las calles de su ciudad. No se dedican al crimen como dicen, no son el mal en dos llantas, no acaban con la paz ni trasnochan a las señoras a propósito, no compraron sus motos para eso. Ellos viven a toda velocidad, sin meta desafiando al miedo. Son la materialización de su tiempo, el orgullo de los ingenieros y diseñadores de esos motores. Los velocimotos no van a acabar con el mundo, no son satanistas, no sacrifican animales ni saben como armar una bomba. Los velocimotos no son el enemigo interno de este pueblo ni de ninguno. Los velocimotos solo son culpables de su libertad y su valentía y riesgo, los velocimotos se propagan y esa es la verdad, los velocimotos son cada vez más y eso amenaza a los señores del orden, el falso oreden, esa es la verdad.
martes, 21 de marzo de 2023
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