Un comedido rector explica en la reunión que los niños son niños y esas cosas pasan.
Qué es un pulmón perforado comparado con la sonrisa iluminadora de esos rostros imberbes.
Podrán decir ustedes: eso no son juegos, que con qué lo chuzó, que casi lo mata, pero él sigue vivo, no podemos perder de vista eso.
Porque acá los pequeños vienen a aprender y como ya sabemos lo mucho que se aprende jugando acá están estos machetes para que los papitos y mamitas voluntarios se batan a duelo de planazos.

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