No se cuida una casa para prevenir el robo, eso es mentira, se cuida una casa para atestiguar el robo, para estar ahí y contar cómo fue, tener un relato, proporcionar un dato, entregar una pista.
El que cuida la casa puede estar armado, puede estar dispuesto, puede ser resuelto, aguerrido, valiente, impertinente si es el caso y aún así sus posibilidades son reducidas si se comparan con las de los ladrones.
Está el factor sorpresa que en la balanza de ventajas y desventajas le pesa más al que cuida la casa, pero también está la propuesta solidad de los ladrones de entrar al campo a jugar a la ofensiva, mientras tanto el que cuida juega a la defensiva y en caso de que no pierda terminará empatando y qué es un empate sino otra forma de perder, de quedar en las mismas o peor porque el que evita el robo si lo logra queda asustado y si iba armado de un momento a otro se pudo convertir en asesino.
Tal vez por eso el cuidandero de casas va siendo remplazado poco a poco por un avanzado y costoso sistema de cámaras que como decíamos, puede garantizar un relato. Luego estamos los tipos con miedo, los que cerramos con tranca puertas y ventanas y rezamos el rosario, los pasmados cerramos que los ojos y al final ni testigos somos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario