jueves, 30 de marzo de 2023

Ocurrencia #42 - de 100

Viejo y perverso cielo eterno, pretendes retenerme en éste hueco y receloso mundo. Por qué, dos y tres veces, por qué. No puedo seguir, no veo el norte ni el sentido de mi misión.

Experimento seguido un dolor y un rumor me dice dentro que esto es todo y no necesito otro siglo ni leer de nuevo todos los libros de Perec porque hoy lo entiendo bien, sé que esos juegos en los que él, Perec, triunfó, no son lo mío. 

No quiero El Secuestro, no quiero retener en mi frio pecho el sonido de E, ni creer que es divertido pretender que puedo reproducir lo hecho por el escritor francés. 

Me quiero ir, ser un tipo corriente y no el detective sin titulo elegido por usted. Quiero se libre por fin de su pregón seductor, pero no sé cómo entré en esto y no sé cómo irme. 


Georges Perec publicó en 1969 La disparition, una novela en la que no utiliza la vocal E, en 1997 la editorial alfaguara publicó una traducción al español titulada El secuestro en la que no se utiliza la vocal A. 









 

Ocurrencia #41 - de 100

He sido muy injusto con mis vecinos, lo reconozco ahora. Mis vecinos me han abierto el mundo y he aprendido algunas cosas. 

Tuve un vecino que golpeaba un tambor se rapaba y decía que era hare krishna, no mataba a las hormigas arrieras aunque se comieran lo que sembraba y lo que hacía era intentar ahuyentarlas, sin ese señor no hubiera entendido que existían vegetarianos y creencias más allá de la cruz. 

Otro vecino, el de las fiestas entre semana y el quipo de sonido potente, me ayudó a descubrir que el vallenato era más que el binomio de oro y Carlos Vives. 

Sin la vecina de las convulsiones y los bajones de azúcar nunca me hubiera convencido de la importancia de inscribirme en un curso de primeros auxilios. 

También está el vecino de Florencia, Caquetá, que me habló tanto de su ciudad y de la gente y de la región y de los ríos que me terminó motivando a llegar hasta allá, de otro modo yo hubiera terminando vacacionando en una playa como tantos. 

Es posible que sea yo el vecino que no hizo otra cosa que ser un vecino, no está ni bien ni mal, pero es cierto que hay vecinos que abren el mundo y de los que se pueden aprender cosas. 















martes, 28 de marzo de 2023

Ocurrencia #40 - de 100

Ayer nos dejó el arquero, le resultó trabajo en las extranjas. 

Se le quebró la voz anunciando su partida y a mí me temblaron las piernas. 

El equipo es cuarto en el campeonato y ahora ya tenemos nuevos uniformes. 

"Si quieren mi primo me puede remplazar mientras consiguen a alguien".   

Pero cómo vamos a conseguir a otro, con lo escasos que están los arqueros por estos días y con lo difícil que es confiarle esos tres palos a un recién llegado. 

Nunca hemos sabido lo que es estar sin arquero. Desde que armamos el equipo contábamos con arquero, él es miembro fundador. 

Lo que sí hemos hecho durante años es ver como sufren los otros equipos consiguiendo arqueros. 

Nadie quiere ser arquero, la ansiedad, la soledad, los remates violentos y el tiempo para pensar estando atrás sin poder salir mientras los compañeros corren siempre para delante tras la pelota. 

Nadie quiere ser arquero y nuestro arquero nos deja y empieza a enturbiarse esa imagen en la que me veía levantando la copa con el equipo. 

Vamos a tener que irnos también, vamos a tener que empezar a cotizar tiquetes y tramitar papeles, así sea en Europa, con ese arquero que se va y el equipo que tenemos, allá también podemos ganar. 










 








lunes, 27 de marzo de 2023

Ocurrencia #39 - de 100

En 1978 Tuluá tuvo al que sería el primer y único alcalde vampiro de su historia. 

Se llamaba Charles Williams Ramírez, era hijo de un acaudalado comerciante de Gran Bretaña y de una fabricante de calzones nacida en Aguaclara. 

El mismísimo presidente Turbay le dio la orden a los miembros de su partido para que nombraran a Charles en ese cargo. 

En Tuluá el alcalde fue conocido como S3 porque su nombre y sus dos apellidos terminaban en S, eso dice mucho del talento escaso de los tulueños para los apodos, ni siquiera el escritor insigne de ese pueblo pudo granjearse un apodo sonoro o ponerle un apodo preciso a otros. 

S3 como cualquier otro vampiro trabajó en las noches, firmaba documentos y aprobaba presupuestos y revisaba proyectos y encomendaba tareas todo durante la noche. Las obras también las entregaba en las noches, escuelas, puestos de salud, vías, parques y puentes todo lo inauguraba en las noches. 

Desde el vampiro S3 Tuluá no ha tenido un alcalde tan eficiente y entregado, ningún otro trabaja de noche como lo hacía él. 

Tenía sus fallas, eso no se puede ocultar, no hubo señora del tinto o secretaría a la que no le clavara el diente. Se tomó la sangre también de uno que otro líder comunal y más de una vez se encontraron cuerpos de habitantes de la calle completamente drenados ahí en la mitad del parque Boyacá. 

No fue un alcalde popular, decían que era muy engreído y que por eso no se dejaba ver, decían que no podía entender las problemáticas de la gente porque tenía vida eterna y también lo criticaban por estrafalario, según la gente sus vestimentas no tenían nada que ver con una ciudad como Tuluá, les parecía un tipo agrandado. 

Esas informidades fueron haciendo mella entre la gente y empoderando a un pequeño grupo de estudiantes de La Unidad Central que quería ser revolucionario como los del M19 y realizar sus propios actos simbólicos, esos estudiantes con la ayuda del cura del pueblo planearon la quema del ataúd un sábado de feria en el pueblito artesanal del coliseo Manuel Victoria Rojas. 

Allá llegaron con el ataúd del vampiro alcalde y le metieron candela y la gente lo celebró sin entender muy bien de que se trataba y el S3 se tuvo que ir, volver a al Gran Bretaña, a la casa de su padre tras su tierra natal, tras las tumbas de su línea de sangre. 

Ese fue el fin de la alcaldía del vampiro Charles Williams Ramírez y el nacimiento de un mito, el de los estudiantes de La Unidad Central y su hazaña revolucionaria que terminaría inspirando la nueva película de Netflix que narra esa y otra de sus hazañas. 










Ocurrencia #38 - de 100

Haga de cuenta que mañana en el almacén de cadena de su preferencia lanzan una promoción única y usted y yo y el resto podemos participar y beneficiarnos de lo lindo. 

Regalarán litros de aceite de canola y girasol, regalarán también carne de marranos criados al sol en complejos vacacionales cerca del mar. 

Lo único que tenemos que hacer para conseguir esos productos es llevar en un sobre sin marcar esos trocitos de uñas cortadas de los dedos de las manos y los pies. No hace falta más, lleva sus uñas cortadas y recibe carne o aceite. 

¿Usted aprovecharía la promoción, entregaría esas uñas cortadas sin más? Se preguntaría por qué uñas y no otra cosa y para qué esas uñas. 

Podrían surgir grupos de ladrones de uñas, lo pararían a usted en la calle entre tres o cuatro a cortarle las uñas a la fuerza. Tal vez las cabecillas de esas bandas criminales terminen presas y desde la cárcel se animen a grabar videos amenazando con contarles las uñas a todos en Bogotá y en Barranquilla y en Cali y en Chigorodo. 

Pero eso es un tal vez, por eso arranque con un haga de cuenta, que no estoy afirmando tampoco, porque también podría ser que las uñas vayan a ser utilizadas por el almacén de cadena para jodernos con brujería porque seguro hace falta recurrir a lo oculto para dañarnos porque de ninguna otra forma podrían lograrlo. 

En fin, que yo iría y llevaría mis uñas cortadas porque con sus uñas cortadas cada cuál vera qué hace y todos veremos porque las cambiamos y los que se comen las uñas pues problema de ellos. 









jueves, 23 de marzo de 2023

Ocurrencia #37 - de 100

"Un día de estos" siempre es nunca "Un día de estos" no es un día ni una noche ni una nada. Lo saben bien todos los que lo dicen y también los que lo oyen. 

Cuando le digo: "un día de estos" soy un animal enfermo echado debajo del piso con temor a la transparencia de las palabras apropiadas que se pronuncian en el momento justo. 

"Un día de estos" es una incertidumbre y un vacío. 

"Un día de estos" no vas a leer esta tontería 

"Un día de estos" no vamos a tomarnos ese café pendiente

"Un día de estos" no vamos a ver esa película 

"Un día de estos" no iremos a ese lugar.

Es posible que en "un día de estos" vivan nuestros sueños que seguro se cumplen en "estos días". 






Ocurrencia #36 -de 100

Horas después de comerse la torta con la que se celebran los 30 años pensamientos determinantes golpean adentro con fuerza. 

Así llegan inevitables decisiones cruciales, como si esa cifra obligara y la atmosfera o la gravedad se vieran alteradas. 

Entonces la mutación aparece y mi primo resuelto tramita su pasaporte y sale para Europa y mi amiga deja de tomarse las patillas anticonceptivas porque ya es hora...

Mi compañero del trabajo solicita préstamo en el banco para comprar casa y el bajista de la banda se retira porque se tiene que concentrar en su negocio. 

Ninguno quiso aceptar  la relación de esos virajes en sus vidas con ese cero y ese tres, pero ellos saben tan bien como yo que ahí radicaba el impulso. 

Lo otro que también sucede es que la resignación se presenta más liviana y menos penosa lo que permite comprender la vida y las capacidades de otro modo. 

Yo entendí que no estaba al nivel de mis contemporáneos y sus metas y que con mi sobrepeso lo mío ya no iba a ser trotar ni montar en bicicleta ni levantar pesas en el gimnasio como tantos otros y que hasta donde me alcances los días voy a caminar, caminar un rato por la noche, despacio.  

Una actividad de bajo impacto una vida de bajo impacto. 











miércoles, 22 de marzo de 2023

Ocurrencia #35 - de 100

Mi extorsionista me llamó ayer para decirme que su vida tomará otros rumbos. Que la semana pasada mientras veía en la pantalla del televisor el duelo entre Pogacar y Vingegaard en la cuarta etapa de la Paris-Niza sintió que algo no estaba bien con él y necesitaba mayores retos. 

No es que monte en bicicleta y sea un deportista frustrado, no es eso, lo que pasó es que el comentarista de la carrera dijo que Vingegaard había pasado de pescador a campeón del Tour de Francia y eso hizo eco en el extorsionista. 

Espera que le cumpla con la cuota rapidito porque se va, en México lo esperan unos negocios que ya tiene hablados y si todo sale bien se posiciona y gana nombre, ya es hora de que sepan de él, no nació para vivir en el anonimato, él también está para podio. 

Que se se vaya no me preocupa, pero me parece un mal comienzo que en lugar de perdonarme la última cuota me ponga revolotear y sudar para completarle ese billete, se puede decir que eso sí que hambre sí tiene. 








martes, 21 de marzo de 2023

Ocurrencia #34 - de 100

La muerte ajena es mi entretenimiento favorito. Esas fotografías de muertos en accidentes de transito que llegan por los grupos de Telegram todas nítidas y sin censura en las que se puede ver el rostro de esa persona que estuvo viva y ahora es un costal de sangre y vísceras y huesos y ropa molida debajo de un fierro frío o incrustada en un poste, sin alegría, esas me gustan mucho y las veo mientras cago y mientras tomo café y mientras espero en la fila y mientras me habla cualquier guevon amigo mío, que a veces se ponen aburridos y dan hasta tiempo para que uno se informe un poquito. 

Tengo también mis medios de comunicación favoritos y mis periodistas estrellas, esos hombre hábiles y veloces que están ahí al lado del cuerpo casi que antes de caer al suelo, esos que corren con su cámara y trasmiten desde el lugar del asesinato sin saber ni como se llamaba el muerto, ni cuántas puñaladas o tiros le metieron, soy su fanático de ellos y me tomaría una fotografía con esos periodistas si me los encontrara en la calle, pero si me los encontrara muertos porque vivos para qué. 

Esos videos de masacrados sin recoger y esos videos de tipos que se inmolan que todavía se encuentran por ahí en internet y esas imágenes de esa gente que cae en esos combates de bandas criminales después de enfrentarse durante horas y quemar plomo a lo loco también me gustan mucho. Ni para qué hablar de las fotografías de mujeres asesinadas en sus casas por sus maridos o novios, de esas si que hay en hartas en Telegram. 

Yo he intentando entretenerme de otra manera, consumir otros contenidos, pero es que no lo consigo, yo probé con el evangelio y con las maticas de interior que venden en los viveros, también con los influenciadores que hablan de comida y con las criptomonedas y con la marihuana, pero no, nada, la satisfacción y el entretenimiento que a mí me generan las muertes de otros, las secciones judiciales de los noticieros, eso que llaman la crónica roja, eso no consigo remplazarlo con nada. Para mí no hay un héroe más grande que ese proporciona imágenes de muertos o me cuenta como fue que mataron a alguien, tanta gente buena que debería ser reconocida por su trabajo, es que esa página de Facebook que se dedica a mostrar muertos debería recibir premios internacionales, de verdad.  Qué haría uno de buen ciudadano sin poder enterar de que otros se muere, uno no podría ni trabajar ni estar feliz ni hacer nada.  







Ocurrencia #33 de 100

Gracias por su tiempo, señor periodista y aprovecho este minuto que usted tan amablemente me regala para informarles a todos los que están escuchando su noticiero a esta hora que las orejas de Micky Mouse con las que trabajo de noche chupando dedos de pies reventados y renegridos de tanto golpear balones en canchas sintéticas se me perdieron por el sector de la terminal de transportes el día de ayer. si alguien las encuentra puede traerlas acá a los estudios de la emisora, estoy entregando una generosa recompensa. Para mí es fundamental tener esas orejas porque hay mucho señor que no paga lo mismo si no tengo las orejas puestas. De nuevo muchas gracias al noticiero por abrirme el espacio para este servicio social, ustedes si definitivamente es que son la voz de los que no tenemos voz, muchas gracias. 







 

Ocurrencia #32 -de 100

Me tocó decirlo a mí porque el resto de los que saben la verdad sobre el mito de los velocimotos se ha ido yendo de la ciudad a engañar en otras partes. Salen de noche y fuman bareta porque les gusta, no tienen plan y no defienden ideas ni propuestas de orden, son gente libre que sólo quiere ir a ochenta kilómetros mínimo por las calles de su ciudad. No se dedican al crimen como dicen, no son el mal en dos llantas, no acaban con la paz ni trasnochan a las señoras a propósito, no compraron sus motos para eso. Ellos viven a toda velocidad, sin meta desafiando al miedo. Son la materialización de su tiempo, el orgullo de los ingenieros y diseñadores de esos motores. Los velocimotos no van a acabar con el mundo, no son satanistas, no sacrifican animales ni saben como armar una bomba. Los velocimotos no son el enemigo interno de este pueblo ni de ninguno. Los velocimotos solo son culpables de su libertad y su valentía y riesgo, los velocimotos se propagan y esa es la verdad, los velocimotos son cada vez más y eso amenaza a los señores del orden, el falso oreden, esa es la verdad. 








Ocurrencia #31 -de 100

El hombre más triste del mundo llegó a vivir en el oriente de Caldas, se compró una casita cerca al río La Miel, ahí más abajó de la vereda La Tebaida. Los vecinos no se percataron de la presencia del recién llegado hasta que empezaron las procesiones de visitantes de todas partes del mundo. Para el viejo de las canchas de tejo del pueblo, la presencia del hombre más triste del mundo en esas tierras le permitió por primera vez estrecharle la mano a un gordo alemán y a un vegano francés y hasta a una señora de Turquía que no hablaba nada de español. 

El hombre más triste del mundo dedicado a sembrar yuca y criar pescados en estanques artificiales que llenaban con agua que sacaba del río y que luego al río devolvía no se había propuesto convertir su finca en lugar de peregrinación, el negocio del turismo no le importaba, él sólo quería vivir allá, pero tampoco echó ni plantó, ni devolvió a nadie, si lo visitaban era por algo y a todos les dedicaba sus minutos. 

Las visitas eran cortas, el hombre más triste del mundo cruzaba un par de palabras con sus no invitados y luego atendía a otros o seguía con sus estanques y sus pescados. La mayoría de las veces hacía las dos cosas al tiempo. El propósito de los visitantes era demostrarle al hombre más triste del mundo que nadie podía ser el hombre más triste del mundo. 

El hombre más triste del mundo no contradecía, escuchaba sin interrumpir, atento. Todos los días el hombre más triste del mundo escuchaba historias tristes de gente que se negaba a estar triste, gente que le ponía ganas a la vida. Otros solo querían saber porque el hombre más triste del mundo era el hombre más triste del mundo y el hombre más triste del mundo se quitaba el sombrero y dejaba ver su cabeza calva y el tatuaje en la frente que decía "el hombre más triste del mundo" como si ese tatuaje que para ninguno de sus visitantes era un secreto pudiera responder esa pregunta. 

El hombre más triste del mundo se volvió viral y una figura reconocible en internet justo por haberse hecho ese tatuaje. Y esa era la pregunta más frecuente que sus visitantes le hacían, por qué se había tatuado esa frase en la frente. El hombre más triste del mundo entregaba a cada uno de los que preguntaba una respuesta diferente, existían cientos de versiones, una de ellas era que el hombre más triste del mundo llevaba más de veinte años intentando olvidarse de algo y no lo conseguía, una muchacha de ojos claros, decían, una mascota de la infancia, decían otros,  un abuso brutal, un crimen. No se sabía por que el hombre más triste del mundo era el hombre más triste del mundo, pero otra vez sabíamos en dónde vivía y lo seguiríamos visitando y comprándole pescado si hacía falta. 










lunes, 20 de marzo de 2023

Ocurrencia #30 de 100

El hombre es consciente de la fuerza que posee. Entendió hace tiempo que no es mucha. No se compara con la de otros hombres de su tamaño y edad. El hombre sabe también que en ese punto y lugar no importa si es poca, lo que de verdad importa es su disposición, debe dejar de mirar y actuar, debe aprovechar el sentido de la oportunidad. 

Se acerca al carro como lo han hecho otros y agarra la cuerda, se acomoda y empieza a jalar sin importarle que los tenis se hundan en el barro. Cuentan: uno dos y tres y jalan, cuentan: uno dos y tres y jalan. Mientras tanto en la parte trasera del carro otros empujan, algunas mujeres y niños y viejos esperan a un lado de la carretera. 

Con fuerza escasa el hombre sabe que su ayuda importa poco, pero no va a ser el único que llegue a ese pueblo con los zapatos limpios, no permitirá que la primera impresión que se lleven de él sea la de que es un flojo. 

El conductor acelera y dice que ya casi, que ya casi sale. Cuando por fin consiguen sacar al carro de ese paso malo todos vuelven a subirse para seguir el camino. 

En la plaza del pueblo el hombre observa como la gente se cambia los zapatos embarrados por zapatos limpios que llevaban en sus bolsos, alguien le dice que sí fue que nadie le informó que necesitaba zapatos de cambio. El hombre responde que no y le dicen los que lo oyen que muy mal, muy envolatado. El hombre tranquilo se aleja de la gente, una vez más lo consiguió, prefiere que crean de él que es un hombre envolatado y no un hombre sin fuerza. 








Ocurrencia #29 de 100

No se cuida una casa para prevenir el robo, eso es mentira, se cuida una casa para atestiguar el robo, para estar ahí y contar cómo fue, tener un relato, proporcionar un dato, entregar una pista. 

El que cuida la casa puede estar armado, puede estar dispuesto, puede ser resuelto, aguerrido, valiente, impertinente si es el caso y aún así sus posibilidades son reducidas si se comparan con las de los ladrones. 

Está el factor sorpresa que en la balanza de ventajas y desventajas le pesa más al que cuida la casa, pero también está la propuesta solidad de los ladrones de entrar al campo a jugar a la ofensiva, mientras tanto el que cuida juega a la defensiva y en caso de que no pierda terminará empatando y qué es un empate sino otra forma de perder, de quedar en las mismas o peor porque el que evita el robo si lo logra queda asustado y si iba armado de un momento a otro se pudo convertir en asesino. 

Tal vez por eso el cuidandero de casas va siendo remplazado poco a poco por un avanzado y costoso sistema de cámaras que como decíamos, puede garantizar un relato. Luego estamos los tipos con miedo, los que cerramos con tranca puertas y ventanas y rezamos el rosario, los pasmados cerramos que los ojos y al final ni testigos somos. 




sábado, 18 de marzo de 2023

Ocurrencia #28 - de 100

Bajo el volcán

Señales que precederán al fin del mundo  

Temporada de huracanes 

Casas vacías. 


Tengo miedo torero.

Las noches todas 

Variaciones alrededor de nada,

Así empieza lo malo 

Este es el futuro que estabas esperando.


Putas asesinas 

Sirenas en el campo de golf 

El diablo de las provincias 

La lesbiana, el oso y el ponqué.

El tiempo de las Amazonas.


Percusión,

Más allá del olvido, 

La montaña del mal. 


El corazón es un cazador solitario 

 Contigo en la distancia 

A Godzilla le gusta la salsa

De un castillo a otro 

El gigante enterrado

La vaga ambición







viernes, 17 de marzo de 2023

Ocurrencia #27 - de 100

Se enciende la alarma. Llaman del colegio. Qué habrá pasado, otra vez en problemas. Tiro a un lado el trapo con el que estoy secando la cadena de la bicicleta y respondo con cierta timidez. Llevo meses intentado cambiar eso en mí, quiero responder con seguridad, quiero intimidar a la profesora que llama con la primera silaba que pronuncie, pero no, no lo logro, siempre la voz queda, sumisa, una voz de culpa aceptada. Me dice que otro estudiante asegura que mi niño le pegó, me pregunta sí sé algo, si el niño me contó. le respondo que no. Quiero decirle que mi niño no es un grosero, que mi niño no va por ahí golpeando a otro, que todo debe ser un malentendido porque a mi niño le gusta jugar brusco, pero no digo nada, dejo que la profesora hable. Si hubiera respondido la llamada con un tono diferente tendría la sartén por el mango, podría ser la persona indignada, pero no, esa oportunidad ya pasó. La profesora entrega recomendaciones como si fuera la experta invitada al noticiero del medio día. La escuchó y le digo que hablaré con él. Cuelgo la llamada pensando en la profesora, qué pensara ella después de hacer llamadas de este tipo, me juzgará, se sentira incomoda, habrá quienes respondan con el tono de voz que la deje a ella sin capacidad de maniobra. Seguro sí. Hablar con el niño, qué tono usar, cómo decirlo, qué decir, qué manera de empezar el día. 







jueves, 16 de marzo de 2023

Ocurrencia #26 - de 100

No resultó fácil mitigar el daño ocasionado por el hada de los dientes que en una total falta de profesionalismo decidió ignorar a ese niño cachetón que perdió dos incisivos después de que un caballo le acomodara en la cara una patada. 

Haciéndole el quite al deterioro permanente de ese puesto de salud la enfermera y el médico le ofrecieron los primero auxilios al muchachito, le limpiaron la nariz rota y detuvieron la hemorragia para remitirlo después a una clínica en la ciudad. 

El hada sostuvo que había sido planeado, que de accidente no tenía nada, que el niño lo planificó y se buscó el golpe, que todo era montaje y autoataque y que un hada no se dejaba manipular ni engañar de nadie. No entendió razones y negó los hechos, su postura no se iba a modificar aunque sus superiores sostuvieran que con 19 meses de vida un niño no tendría esos alcances. 

Después de los exámenes correspondiente los especialistas descartaron complicaciones y aseguraron que al niño le iban a salir los dientes otra vez pero iba a tener que esperar. Muequito varios años le dijeron a la mamá. 

Teniendo en cuenta que las hadas son funcionaras de carrera y lo sucedido no se consideraba un motivo de justa causa de despido esa hada implicada en el asunto fue trasladada a otro cargo y terminó de bibliotecaria. Pero en el listado de las hadas la recompensa por los dientes de ese niño seguía vigente, sigue vigente y pronto será entregada. 


Lo anterior fue el cuento que le contó en el director de la gestión del riesgo a su hija pequeñita para que se quedara dormida.  







miércoles, 15 de marzo de 2023

Ocurrencia #25 de 100

Estuve en el apartamento de la muchacha que me gusta y me dejó pasmado saber que no tiene en su cocina siempre a la mano un directorio telefónico para hojear mientras espera a que la leche hierva. 

De verdad que no la entendí. 

Cómo pone a colar el café sin esperar recostada en el aparador mientras le echa el ojo a un poemario, unas páginas amarillas, los clasificados de un periódico, un catalogo de herramientas o la edición actualizada del reglamento para el voleibol masculino. 

Me tuve que ir de allí de inmediato y todavía no salgo del estupor. 

Cada vez resulta más difícil encontrar gente normal con la que relacionarse y cómo si fuera poco la muchacha esa me dijo, raro, ni siquiera funambulesco









Ocurrencia #24 - de 100

Recibí un mensaje anónimo muy amable en el que me explicaban con delicado y detallado esmero el tamaño de mi idiotez.

Como era de esperase me hizo falta ayuda para entender lo que me decían y tuve que recurrir a mi amigo el peluquero, hombre sofisticado, cultivado, viajado, obsesivo, enriquecido, vengativo, descreído, cuajado y desconfiado. 

Fui a su local y lo vi trabajar, luego le mostré el celular y él leyó dicho mensaje, se rascó la frente y me dijo que no me detuviera en esas nimiedades, que la gente decía muchas cosas y que había que dejarla ser. 

Pero qué es lo que me quiere decir con ese mensaje, le pregunté a mi amigo peluquero, es que no entiendo, yo he leído eso varias veces y sigo sin saber si el tamaño de la idiotez es bastante o es poquito. 

 








martes, 14 de marzo de 2023

Ocurrencia #23 de 100

Mañanas lluviosas con olor a barro, vendedores de libros piratas que no puede repartir su mercancía en la acera y aún sí se estacionan en el lugar de siempre embutidos en impermeables con el producto entre las cajas y la atención despierta para responder dudas, se lo tengo, madre, se lo tengo, se vende mucho, se ve que lo piden en el colegio. 

El señor que pita desesperado en el semáforo y el tipo que dice en CNN en español que las crisis son oportunidades y ese viejo  que se escampa en la cafetería y no sabe que más hacer con esas gafas a las que no para de secar desde que salió de su apartamento. 

Ese zapato que ya se fue al charco y ya se mojó y ese frío en el pie que sube hasta la nariz y ese caballo sin dueño que vaga tranquilo rompiendo bolsas de basura y dejando regueros como pistas. 

También el estruendo interno y el crujido en el pecho y la sensación de irrealidad y el viento golpeando los carteles y el ser querido partiendo con la maleta al hombro y el rostro afligido y ese ultimo abrazo y los caminos divididos y la incertidumbre y la lluvia que no para y la mañana que no parece acabar y el regreso a casa en solitario y la certeza de que hay mañanas que no pueden ser soleadas. 
 







lunes, 13 de marzo de 2023

Ocurrencia #22 - de100

Estimada vecina, escribo para hablarle de la soledad que sentí esa noche mientras botaba agua de mi casa y la veía a usted al frente, en la suya, sentada en su sofá mirando la ceremonia de los premios Oscar. 

Se había tapado un tubo y también llovía y el agua se devolvía por el baño y por los sifones del patio y caía más agua adentro de mi casa que afuera y yo llenaba baldes y tiraba agua por la ventana afanado y torpe. Un baldado tras otro para mantener controlado el nivel y que el agua no me pasara de los tobillos y una vela prendida en la cocina esperando ser vista por San Isidro para que detuviera la lluvia. 

Le digo, vecina, que nunca me he sentido tan solo como ese día, usted tranquila mirando la pantalla del televisor ni escuchó el agua caer golpeando ruidosa en la calle. Y pensar que hacía apenas unos meses se había salido el río y todos por la cuadra inundados botamos agua mirándonos solidarios, casi cómplices usted y yo. 

De eso casi no hablan, vecina, explican la soledad de muchas formas y hasta le asignan colores y de los daños en la alcantarilla y de botar agua sin ayuda y de lo improbable que es encontrar un fontanero que responda después de las diez de la noche un domingo no se habla y también esa es la soledad y huele a mierda. Huele a mierda, vecina, y es muy fría. 










 


viernes, 10 de marzo de 2023

Ocurrencia #21 -de 100





El mal que se acerca  habiéndose anunciado antes no es el mal. 
Es fácil confundirse. 
Basta un descuido o una ilusión. 










jueves, 9 de marzo de 2023

Ocurrencia #20 - de 100

Un comedido rector explica en la reunión que los niños son niños y esas cosas pasan. 

Qué es un pulmón perforado comparado con la sonrisa iluminadora de esos rostros imberbes. 

Podrán decir ustedes: eso no son juegos, que con qué lo chuzó, que casi lo mata, pero él sigue vivo, no podemos perder de vista eso. 

Porque acá los pequeños vienen a aprender y como ya sabemos lo mucho que se aprende jugando acá están estos machetes para que los papitos y mamitas voluntarios se batan a duelo de planazos. 








miércoles, 8 de marzo de 2023

Ocurrencia #19 - de100

Escuché en la radio esta mañana que murió un editor de apellido y nombre extranjero. Trabajó muchos años en una revista de esas por suscripción, de las que nunca hay en las salas de espera, de las que lee la gente culta y se canalean los poetas en bibliotecas públicas. 

Con voz afectada un escritor que lo conoció lamentaba su partida. Le hablaba a los oyentes de la generosidad y el profesionalismo y el humor y su gusto por la buena comida, un gastrónomo excelso dijo para terminar. 

Un hombre hermoso comentó una periodista y tan joven, dijo otro, apenas 31 años. Me quedó sonando la edad, corrí al computador y escribí el nombre y lo vi, el editor que se tuvo que morir para que yo quisiera saber como se veía el editor que se murió sin saber de mí. 







martes, 7 de marzo de 2023

Ocurrencia #18 - de 100

De Villarica a Pueblo Escondido hay tres bostezos y un hormigueo en una pierna, un cucarrón que entra por la ventana y el olor permanente a cagajón. 

De Montefrío a San Jerónimo hay cinco paquetes de plátano maduro frito y tres aguaceros y ladridos de perros incontables. 

De Rompetierra a Potrerillo hay un pensamiento agudo y peligroso que duele en la frente y unas palmas mecidas por el viento que amenaza desde lejos. 

De la desidia y el olvido en que caí al deseo de ver salir el sol en ese pueblito suyo al que nunca fui hay una decisión apresurada y un error y una carga pesada. 







lunes, 6 de marzo de 2023

Ocurrencia #17 - de 100

El escritor, exdrogadicto, exborracho, exnocturno consiguió por fin publicar su libro de cuentos. 

Es el autor de una pequeña editorial que recibe proyectos de libros por arrobas en su correo electrónico oficial. Ocho millones de pesos pagó para publicar su libro. 

Tuvo que trabajar duro como relacionista público de un concejal de Bogotá hasta que juntó lo suficiente y renunció. Conocía un par de detalles de la vida personal de su exjefe que le sirvieron para extorsionarlo un poquito y sacarle algunos billetes de más. También le dio culo al concejal, pero por eso no le cobró, él es un escritor con principios. 

Sus cuentos hablan de punk, de drogas, de sectas, de la noche, del realismo sucio, de Bukowski, de Morrisey, del realismo sucio y de las ganas de morirse porque él es un escritor de esos que cree que todavía tiene sentido decir en primera persona en un cuento que me quiero morir. Sus cuentos hablan de la selva de cemento y de la injusticia y de los políticos corruptos y del alcohol y de Nietzsche y de la vida espiritual y de alcohol.

El escritor, exdrogadicto, exborracho, exnocturno también es crítico literario y reseña libros y discos y películas y en sus reseñas también habla de drogas y de sectas y de realismo sucio y de alcohol y de sexo y de estar vivo. Otra cosa que le gusta es decir que los famosos escritores de cuento de Colombia son muy malos. 

Incursiona en el activismo y escribe panfletos digitales, quiere ser un gran escritor y ya está buscando como reunir otros ocho millones para publicar su nuevo libro que ahora será una novela. Lo importante para conseguir sus metas como escritor, es mantenerse exdrogadicto, exborracho, exnocturno. 









sábado, 4 de marzo de 2023

Ocurrencia #16 - de 100

Había una vez un vendedor de huevos que cansado de malgastar su inversión y ver disminuidas sus utilidades se plantó en la puerta de la alcaldía municipal con un cartel en las manos y su voz de fumador para pedir a gritos que arreglaran las calles y taparan los huecos. Me voy a quebrar, decía. Hasta cuándo iba a tener que responder él por los huevos rotos en cada panal, gritaba. Arreglan las vías o pagan ustedes la tortilla diaria, una cosa o la otra, pero de una vez, repetía. 

El primer día lo ignoraron y al segundo lo sacaron a empujones un par de policías. El personal encargado del aseo de la alcaldía se quejó, el señor que protestaba dejaba la entrada del edificio llena de huevos quebrados y desde la plaza se sentía el mal olor. 

El vendedor de huevos no se rindió y volvió resuelto y listo para seguir reclamando. Pasado el rato un funcionario le dio la cara, le recomendó manejar despacio y le recordó que los huevos eran delicados. Reparto huevos en un triciclo, zumbambico, qué tan rápido puedo ir. El problema es lo que reparte, venda otra cosa, zahorias o lechuga, eso no se quiebra, o venda aguacates, acá ningún vendedor de aguacates ha venido a protestar porque las calles tengan uno que otro huequito, dijo el funcionario. Acá trabajos y lo importante es que nos dejen trabajar. Y el funcionario se marchó y siguió con lo suyo y el vendedor de huevos gritó otro rato esa tarde y gritó otro rato al día siguiente y otro rato a la semana siguiente y el personal del aseo limpió y el vendedor de huevos no volvió. 







viernes, 3 de marzo de 2023

Ocurrencia #15 - de 100

También me dijeron a mí en los noventa que el mundo se iba a acabar y una señal de ello era el código de barras, representación de las garras de satanás. Me hablaron del 666 marca de la bestia en la frente del condenado. Lo gritaban con megáfono en las calles grupos de hermanos en la fe. En la pantalla de la TV otra cosa me contaban, el anuncio del final competía con el  avance, los carros iban a volar y nadie iba a necesitar un fax. Iban a producir semillas en laboratorios que acabarían con el hambre y podrían clonar ovejas si querían con las tetas adelante. Y todo eso iba a suceder y todo eso era otra premonición del final. Que nos íbamos a llamar por dispositivo satelital en vez de teléfono con cable, íbamos a poder vernos mientras hablábamos con los familiares que vivían lejos, los que trabajan en España y Estados Unidos. Y pasó una década y luego una más y algunas cosas fueron así como habían dicho y otras no. Con pereza ahora, hasta enojo a veces, rechazamos video llamadas por falta de ganas. Y seguimos esperando el fin, pero desganados. 







 

jueves, 2 de marzo de 2023

Ocurrencia #14 - de 100

La gente de la radio que habla desde Bogotá no es como yo. Sintonizarlos a diario me hace creer que sí, pero no, no son como yo. A veces se enojan, otras se gritan casi al borde del infarto. No los veo pero sé que eso pasa. Son irrespetuosos de vez en cuando con sus entrevistados y sus preferencias se transparentan con cada pregunta. Se equivocan a cada rato, pronuncian mal un nombre y hablan de música que no conocen. Todo eso podría hacerme creer que son como yo, gente normal que la puede cagar. Aún así la gente de la radio que habla desde Bogotá no es como yo. Lo sabía de antes y lo confirme ayer cuando hablan de sus viajes a la Florida y de sus visitas a los parques de Disney. Uno dijo que en su séptima vez con Mickey se aburrió. La gente de la radio que habla desde Bogotá no es como yo. 






miércoles, 1 de marzo de 2023

Ocurrencia #13 - de 100

Estoy trepado en una posibilidad de éxito vertiginosa. Las sillas del comedor y el pocillo con el café caliente se ven casi borrosos desde acá. 

Cualquiera con miedo a las alturas diría que soy un valiente. Desde la cobardía de la que uno es dueño héroe es cualquiera al que la camiseta le haga bomba con el viento. 

Pero esto no es privilegio, ni suerte, ni obra de dios. Estar así de encumbrado y mirar desde arriba cual ladrón de coco es posible y está al alcance de todos, solo hace falta descubrir el cómo. 

En mi caso boté las gafas desde por la mañana y estoy usando de plataforma unos libros de liderazgo que mantengo en la mesita de noche pendientes de leer. Los puse sobre una butaca y me subí. Aunque acá tampoco las veo, sobre la parte más alta del armario no están. 









Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...