Cuando
llegó a la casa de su cuñada y le preguntaron cómo se sentía, no vaciló en
decir que era una tragedia, Una tragedia. Tenía la voz ahogada y ese gesto que
no le faltaba, como si la estuvieran persiguiendo. Una semana después juan
llamó a decirle a su hermana que Raquel estaba en el hospital. Un sagrado constante la obligó a consultar al
médico. Del sangrado empezó hablar el mismo día que respondió a su cuñada que
estar embarazada era una tragedia. Estaba de once semanas cuando fue al
hospital y perdió el bebé. Juan estaba triste, su hermana que se debatía entre
la tristeza y el enfado le dijo en dos ocasiones que Raquel nunca había querido
tener ese bebé. Raquel decía que era una tragedia y que ahora ella qué iba
hacer, que se iba a deprimir mucho. Que tragedia.
jueves, 5 de mayo de 2016
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