martes, 17 de mayo de 2016

Porrones




Lejos de toda puesta en escena y de cualquier decoración eventual los porrones con agua dejados en las puertas de las casas en la noche eran tan normales como la misma luna.  Llevaban años haciendo eso, muchos de ellos no sabían por qué, o mejor para quién. Los porrones amanecían vacíos una y otra vez. La sed de los caminantes, eso decían en el pueblo. Pero nadie los había visto pasar. Tampoco estaba claro si se trataba de una ofrenda o del pago de una deuda por parte de los lugareños que sintieron miedo el día que los porrones fueron amaneciendo llenos.

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