Dejó
caer una moneda y no la recogió, es de cincuenta pesos no más. Cuando salió de
la panadería me agache y la recogí, no voy a decir que antes de hacerlo no
sentí un poco de vergüenza, la vi y pensé en dejarla ahí tirada como ya antes
lo había hecho el otro, o quedarme con ella. Una señora estaba cerca y también
vio caer la moneda y supongo que al igual que yo también pensó en recogerla y
lo pensó mucho porque la recogí primero. La moneda no pierde el valor por
caerse al piso, sigue valiendo los mismos cincuenta pesos, sin embargo que el
tipo la despreciara me hizo sentir a mí vergüenza de quererla. Yo por eso
intento recuperar mis cosas cuando se caen sin importar el tamaño o el valor.
Lo hago para evitar esa sensación en otros.
domingo, 22 de mayo de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Fragmentos 2
La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...
-
Un día por completo perdido, podría decirse, en el encuentro de hoy, al que no sé si llamar asamblea y que fue en la calle, bloqueando el pa...
-
En la universidad estudié con una muchacha que se llamaba Catalina, y varias veces tuvimos que hacer trabajos juntos. Cuando iba a su casa p...
-
Hay montón de gringos que quieren venir a Colombia a observar pájaros y un montón de colombianos que se quieren tomar una fotografía al lado...
No hay comentarios:
Publicar un comentario