Diez
años sin abrir la puerta izquierda del armario donde él guardaba su ropa. Llegó
de trabajar esa noche, se tomó un tinto y encendió el televisor. Vio los
titulares del noticiero y le dio la espalda a la pantalla mientras se soltaba
el pelo. Se paró frente al armario dio vuelta a la llave que estaba pegada de
la chapa y la sostuvo ahí unos minutos
sin abrirla. No la abrió. Giro la llave al lado contrario y se sentó en la
cama. Esa noche tampoco pudo sacar la chaqueta de cuero café que le regaló
meses antes de que él enfermara.
viernes, 6 de mayo de 2016
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