viernes, 6 de mayo de 2016

Chaqueta





Diez años sin abrir la puerta izquierda del armario donde él guardaba su ropa. Llegó de trabajar esa noche, se tomó un tinto y encendió el televisor. Vio los titulares del noticiero y le dio la espalda a la pantalla mientras se soltaba el pelo. Se paró frente al armario dio vuelta a la llave que estaba pegada de la chapa  y la sostuvo ahí unos minutos sin abrirla. No la abrió. Giro la llave al lado contrario y se sentó en la cama. Esa noche tampoco pudo sacar la chaqueta de cuero café que le regaló meses antes de que él enfermara.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...