martes, 24 de mayo de 2016

Oscar



Las peleas callejeras deben detenerse dijo la rubia cuando llegaron a la casa y se bajó de la moto tirando enfurecida el casco al piso. Oscar no dijo nada, la miró calmado. Es una mentira, ella no dijo eso, lo que dijo era que estaba mamada de que él fuera un huevón y que nunca más la volvía a sacar de una fiesta en la que ella estuviera contenta, que nunca más iba a salir con él porque él era un amargado hijueputa. Oscar le dijo que el permiso era hasta la una de la mañana y si ella quería que la tía le siguiera dando permiso de salir tenía que llegar a la hora indicada y yo no me quiero ganar problemas con ella. la rubia le dijo que no fuera bobo marica que ella salía cuando quería y que se amanecía en la calle si quería y que él no era nada de ella para mandarla. Mis amigos y yo nos fuimos, no le prestamos más atención a la discusión porque no valía la pena; Oscar hubiera hecho más quedándose en la casa viendo películas que lidiándole el berrinche a la rubia que para más detalle si era muy guapa pero no era nada de Oscar.


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