Las peleas callejeras
deben detenerse dijo la rubia cuando llegaron a la casa y se bajó de la moto
tirando enfurecida el casco al piso. Oscar no dijo nada, la miró calmado. Es una
mentira, ella no dijo eso, lo que dijo era que estaba mamada de que él fuera un
huevón y que nunca más la volvía a sacar de una fiesta en la que ella estuviera
contenta, que nunca más iba a salir con él porque él era un amargado hijueputa.
Oscar le dijo que el permiso era hasta la una de la mañana y si ella quería que
la tía le siguiera dando permiso de salir tenía que llegar a la hora indicada y
yo no me quiero ganar problemas con ella. la rubia le dijo que no fuera bobo
marica que ella salía cuando quería y que se amanecía en la calle si quería y
que él no era nada de ella para mandarla. Mis amigos y yo nos fuimos, no le prestamos
más atención a la discusión porque no valía la pena; Oscar hubiera hecho más quedándose
en la casa viendo películas que lidiándole el berrinche a la rubia que para más
detalle si era muy guapa pero no era nada de Oscar.
martes, 24 de mayo de 2016
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