La semana pasada leí un
cuento de David Senna que se llama "Las paredes se caen de viejas" y pensé en un amigo mío que por cosas del mercado se quedó sin trabajo, o eso le dijeron a
él para echarlo de la empresa.
Ahora anda
de pintor y su compañero de labor es el suegro. Algo se tiene que poner hacer
porque a esa muchacha ya la mantuve yo mucho tiempo y ahora no la voy a mantener a ella y al marido. Eso dijo el viejo pasándole un par de brochas a mí
amigo.
En el cuento de Senna
hay dos pintores y uno se tira a la mujer del otro, está enamorado de ella,
vive perturbado porque el que duerme con ella todas las noches no es él sino su
compañero, saber eso lo enfurece. En el trabajo lo disimula bien, no puede
quedar en evidencia, el otro no puede sospechar nada. Un día mientras pintan el
amante se deshace del esposo, lo mata a golpes y luego lo pone bajo los restos
de una pared que se fue al piso. El amante dice que todo fue un accidente y
explica con detalle cómo se cayó la pared sobre su compañero.
Mi amigo me había dicho
que el suegro lo jodía mucho y que le decía que era un flojo y mal trabajador,
mi amigo trabajaba porque le tocaba, había pasado hojas de vida pero nada salía
y debía seguir pintando con su suegro. Y yo no podía dejar de imaginarme que en
un momento él también le tiraría una pared vieja encima a su suegro, el viejo
hasta plata tenía para dejar herencia.
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