Las casas de los
recuerdos descritas en los cuentos de David Senna siempre tienen a un gordo
dentro de ellas quemando cosas y llenando bolsas negras. Un tipo triste deseoso
de que alguien venga a tocar su puerta sin que eso ocurra. Las casas de los
recuerdos fueron pensadas por Senna para poner en ellas a esos tipos de pequeños
ojos llorosos con el fin de observarlos, de entrar en sus mentes justo cuando
esto están despreciando la memoria porque recordar lo que ya no está, lo que
perdieron, lo que les fue negado o arrebatado los consume hasta la muerte. David bebe de ellos, de los que no
tienen, para seguir contando.
lunes, 30 de mayo de 2016
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