lunes, 30 de mayo de 2016



Las casas de los recuerdos descritas en los cuentos de David Senna siempre tienen a un gordo dentro de ellas quemando cosas y llenando bolsas negras. Un tipo triste deseoso de que alguien venga a tocar su puerta sin que eso ocurra. Las casas de los recuerdos fueron pensadas por Senna para poner en ellas a esos tipos de pequeños ojos llorosos con el fin de observarlos, de entrar en sus mentes justo cuando esto están despreciando la memoria porque recordar lo que ya no está, lo que perdieron, lo que les fue negado o arrebatado los consume hasta la muerte. David bebe de ellos, de los que no tienen, para seguir contando.

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