martes, 10 de mayo de 2016

Rams




Mucho se puede decir de esta película y sus lecturas pueden ser muy variadas, una de ellas que es otra de las cosas bellas que nos da Islandia. Yo sólo diré que si es verdad que el amor por el otro se construye todos los días con nuestros actos, entonces también el odio requiere esa dedicación constante y a los hermanos pastores de está películas se dedican a eso, a mantener vivo el desprecio que tienen el uno por el otro y que les viene desde su juventud, están viejos y solos cada uno en su casas una al frente de la otra mirándose de lejos. El valle es enorme y tranquilo, y puede que esa tranquilidad este sólo tal vez en el paisaje lejano porque en las vidas de los hermanos hay una perturbación constante que se agrava cuando se dan cuenta que sus ovejas son portadoras de una peligrosa enfermedad que los obligará a eliminarlas. Este suceso los hará unir fuerzas para intentar juntos proteger a los animales que son su única familia. 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...