miércoles, 4 de mayo de 2016

Cansada.




Ella estaba muy aburrida, se había graduado de enfermera y tenía fe en conseguir trabajo en una de las clínicas grandes. No fue así y se cansó de esperar. Su papá le pidió ayuda a uno de sus amigos y le consiguió el empleo. Un puesto de salud a punto de caerse, ubicado en la zona rural, a cinco horas en chiva de la ciudad por trochas mal tenidas. Ella se levantaba todos los días, miraba la neblina asentada y las vacas peludas en las lomas y decía: estoy cansada enferma y aburrida. Tomaba tinto y fumaba cigarrillo Derby. Repartía medicamentos de los pocos que tenía a los enfermos que iban al puesto y hacia campañas de planificación que a nadie le interesaban. Pasados los días dejo de estar en el puesto de saludo que también era su casa y salió a recorrer la vereda con un botiquín. Llegaba en la noche cansada y decía: estoy cansada.

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