Uno podría decir que esta
película sirve para entender el arquetipo del chivo negro asociado con el mal,
no sirve. La asociación del animal con la existencia del diablo es más antigua
y sin embargo me resulta atractivo y casi efectivo contarle a mis sobrinos en
unos años que había un chivo negro en una casa que seducía a una jovencita para
que sirviera al rey de las tinieblas y diría así: rey de las tinieblas, para
que sea más aterrador.
Más allá del chivo lo que
nos ofrece La bruja es un drama. Una familia puritana vive desterrada en los
bosques de nueva Inglaterra en un constante enfrentamiento con el miedo que los
corroe. El bosque les arrebata un bebé y la presencia del mal se incorpora en
el hogar y ya no se va. Se integra a la pequeña realidad de la familia hasta
alcanzar su fin.
Yo qué me voy a poner a
calificar si no sé cómo y escasamente veo las películas sin quedarme dormido,
pero de la Bruja que ya es una cinta que vale la pena ver son además
destacables la interpretaciones en especial la bella protagonista Anya
Taylor-Joy y la fotografía de Jarin Blaschke.
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