Me
quedé en la acera al lado de la moto con el casco en la mano, Ana cruzó la
calle y esperó su turno para usar el cajero. Mire las camisas exhibidas en la
vitrina del almacén que estaba al lado de la moto mientras esperaba. Un poco
más atrás un señor también esperaba en su moto a un muchacho que usaría el
cajero después de Ana, tenía el casco puesto y no se bajaba de la moto.A
su lado había un local de puertas blancas cerradas en las que se leía grande
“joyería Jaramillo” arriba de la puerta un letrero de los que alumbra decía
lo mismo.
El señor tenía la vista puesta en su celular cuando se le arrimó un
tipo flaco y bigotudo que le preguntó si esperaba al joyero, por la calle
pasaban pocos carros en ese momento, el señor miró a quién le hablaba y antes
de responder guardó el celular. Le dijo que no, que estaba esperando a su hijo.
Es que el joyero no abrió hoy porque se mató, cómo le parece eso, y estaba
joven, dizque tomó cianuro, cómo es de bravo eso que le destroza a uno todo por
dentro. El señor en la moto le dijo que sí que muy horrible en un tono
cortante, no le interesaba la noticia o ya la conocía. El flaco le dijo que lo estaban velando en San Agustín y luego siguió caminando.
Ana me preguntó si se
había demorado y le dije que no, se montó en la moto y la encendió, me puse el
casco y me monté, las piernas me quedaban cortas. Ana
me dijo que a todo el mundo le causaba dificultad montarse y yo le dije que no todos
éramos grandes como ella. pensé en contarle lo del joyero pero se me pasó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario