Cuando
un camión cargado de pañales queda volcado en la vía no hacen falta bebés para
que la gente se acerque al lugar del accidente y se lleve todos los paquetes que el cuerpo le permita cargar. La romería del pueblo al camión y
del camión al pueblo se puede comparar solo con la del año pasado cuando una avioneta se
cayó en un cañaduzal cercano a la salida sur. Del piloto no quedó nada, pero el
conductor del camión sí, quedó algo que se salvó cuando los pañales se
acabaron; sí hubiera sido un camión más grande lo hubieran dejado morir. Por la
noche en el parque de la plaza dos viejos toman aguardiente sentados en
paquetes de pañales. Si Dios quisiera este pueblo el camión volcado hubiera
estado cargado de brandy o ron, dijo uno. Mejor de aguardiente que el ron no me
gusta tanto le dijo el otro.
lunes, 24 de abril de 2017
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