Tres
señoras en la cabina de un jeep y un conductor gordo que golpea con la palanca
de cambios la rodilla de una de ellas y le dice que disculpe que es que van
estrechos y ella le dice que tranquilo que ni se había dado cuenta. El conductor
disgustado por el tono de la respuesta le dice a la señora que sí se siente muy
incómoda se puede pasar para atrás que allá hay puesto. Las otras señoras no
dicen nada. La señora afectada se acaricia la rodilla, y lamenta en silencio
que se haya ensuciado el jean. Con cada brinco del carro pareciera que el ataúd
se va salir y va caer en medio de la trocha. El conductor las ve
preocupadas y les dice que se tranquilicen que el cajón va bien amarrado pero que
si quieren se puede ir atrás teniéndolo para que se sientan más tranquilas que
bien pueda que ahí están los puestos. Las señoras se miran entre ellas en
silencio. Pasado un rato, unas cuantas curvas y uno que otro hueco el conductor
les dice que él habla con lo muertos. La señora que va recostada a la puerta le
dice que ella también. El conductor le dice que cada vez son más los que pueden
y ella le dice que nunca había visto un muerto más callado. La señora que sigue
acariciándose la rodilla les dice que seguro incomodos no hablan. El conductor
mete el cambio con fuerza y le vuelve a golpear a la señora.
jueves, 20 de abril de 2017
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