El
plan falló, el ruido del camión chocando contra un poste despertó al vigilante.
Los tipos corrieron cuando lo vieron levantarse de la silla. Se escondieron
tras el matorral. El vigilante alumbraba por todas partes con su linterna. Los tipos
se arrastraron intentando evitar el ruido mientras buscaban salir a la carretera. El vigilante
regresó a su silla, cansado de buscar, prendió el radio y buscó el termo con el
tinto. Ojalá mañana no le dé a ningún hijueputa por chocarse justo por acá, dijo
uno de los tipos. Pensé que sabotear vigilantes era más fácil, respondió el
otro.
lunes, 10 de abril de 2017
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Fragmentos 2
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