domingo, 2 de abril de 2017

Llaves

Dolores golpea la puerta tres veces y nadie le abre, vuelve a golpear más fuerte y nadie le abre, golpea de nuevo tiene los nudillos colorados y siguen sin abrirle. James ábrame. James. James. James. James abra esa maldita puerta. La luz encendida en el interior se deja ver por la ventana y bajo la puerta. Dolores es la abuela y James es el nieto, viven juntos desde el año pasado. El papá de James existe como referencia y la mamá que es la hija de Dolores trabaja lejos. James quiere llaves de la casa y Dolores le dice que no las necesita porque es un niño, James dice que no es excusa. James. James abra esa puerta James si no quiere que lo acabe a tiestazos. Dolores grita sin dejar de golpear la puerta. Nadie abre. Uno de tantos vecinos mirones le dice que rompa el vidrio de la ventana del segundo piso que seguro la casa está sola o a James le paso algo. Dolores entra por la ventana con la ayuda del vecino que le presta una escalera, le duelen las manos de golpear, le tiemblan los labios, se seca el sudor. Va al cuarto de James y lo ve en la cama bajo las sabanas que ella retira con fuerza dejándolo al descubierto. Dolores le pregunta que por qué no le abrió y James le dice que estaba dormido que seguro no golpeo fuerte. Dolores lo golpea con una sabana enrollada y James intenta protegerse. Le dice que no se haga el pendejo y James le dice que no le pegue que es enserio que estaba dormido. James le pregunta por las llaves y Dolores le dice que las botó, James le dice que si el tuviera llaves no las botaría.

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