miércoles, 26 de abril de 2017

Útil


El trabajo le llegó a la casa un jueves por la tarde después de que su odontólogo lo llamará a pedirle ayuda para borrar de la bandeja de mensajes de Facebook unas conversaciones que había sostenido con una de sus amantes.

Su esposa lo había descubierto y en ese mismo momento las estaba leyendo y le estaba llenando el celular de pantallazos con las partes más calientes de la conversación y él necesitaba que David lo ayudara a borrar lo que ella aún no había leído, lo que era caliente de verdad.

David abrió el computador y escribió el correo y la contraseña que su odontólogo le dictó y empezó a borrar sin leer, no tenían tiempo para chisme. El odontólogo le dijo que tenía a la secretaría desde hacía diez minutos borrando conversaciones y que no daba abasto. Él estaba atendiendo a un paciente y no lo podía dejar esperando mientras se ponía a borrar.  

Era la primera vez que David hacia algo así, le habían pedido ayuda para botar perros muertos, entrar a casas sin dueños a desvalijar baños, envenenar gatos, a eso se negó porque no le gustaba trasnochar. Le habían pedido ayuda con trasteos, eso era lo más común y hasta lo había dejado a cargo de niños pequeños pero era la primera vez que borraba las conversaciones privadas de alguien.


Cuando terminó de borrar los mensajes llamó al odontólogo y le dijo que nunca se hubiera imaginado que él lo iba a poner en esas. El odontólogo se disculpó con David diciéndole que lo había llamado porque le tenía confianza y porque en consultas anteriores habían hablado de temas relacionados. David le dijo al odontólogo que cuando lo necesitara bien pudiera. El odontólogo lo recomendó entre sus amigos y esa misma noche David estaba haciendo algo parecido para una abogada amiga de la secretaría del odontólogo. no pasa un día sin que alguien lo contacte. 

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