Esta
semana hablé con un tipo malvado, desalmado y mezquino. Lo vi desde lejos preparándose
para acabar con la armonía de la noche, sonriente, incluso se puede decir que
le pone amor a lo que hace. El tipo se
llama German y trabaja en el parque del barrio Villa Colombia. Hasta hace un
año ese era un parque a secas y hoy es un parque biosaludable, o sea que
instalaron un montón de fierros bien pintados que están al sol y al agua y que
sirven para que la gente haga ejercicio y en efecto muchos gordos y otros no
tan gordos pasan ahí la ultima hora de la tarde y la primera de la noche
sudando la gota amarga. Ese es el entorno en el cual German se vuelve malo,
enciende el horno a las 6.30pm y empieza preparar pizzas y la piña empieza a
oler y las personas que se ejercitan no dejan de míralo y él amasa y manipula
los ingredientes sonriente sabiendo que es la tentación, la amenaza de la
dieta. German me dice que lleva dos semanas en el parque y que nunca había
vendido tanto que es el mejor punto en el que ha estado y que espera que siga
así. El tipo es un monstruo.
jueves, 6 de abril de 2017
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