Un editor muy amable que siempre se toma el tiempo de leer mis propuestas, me dice que lo que hago es lo indicado. Nunca me ha dicho si le parece bueno o malo lo que escribo, aunque me explica por qué no lo puede publicar en la editorial para la que trabaja. Según él, me hace falta trabajar más las novelas y los cuentos, corregir, reescribir y madurar los proyectos. Autopublicar está mal visto en la academia y en la elite de los escritores reconocidos, pero lo que piensen los escritores no importa porque la mayoría de esos escritores son un invento de las editoriales. La diferencia entre los autopublicados y los escritores de editorial es que los autoeditados se inventan solos y no los respeta nadie. Cosas así dice el editor. Esta época está repleta de novelas escritas con receta, muchas las publicamos en la editorial para la que trabajo, son aclamadas y venden bien. Tenemos novelas correctas, bien escritas, pero no vamos a tener a un Saer o a un Levrero, a un Piglia o a un Pitol, a un Mutis o a un Bolaño y no es nostalgia mía ni ganas de permanecer en un tiempo pasado, me refiero a la originalidad de esas voces, eso cada vez se da menos. Eso agrega el editor. De pronto lo que necesita usted es hacer una maestría en escritura creativa, con eso tiene, de allá sale con una de estas novelas mejor lograda y de pronto hasta se gana a algún profesor y ahí si por fin consigue que lo publiquen. Con lo que pago una maestría le podría pagar a usted para que sea mi corrector y editor, le digo al editor y él se ríe y responde que sí, que es verdad eso, pero que la maestría ayuda. Le digo que lamparear un título ayuda y me responde que mucho. En mi generación la maestría se volvió tan imprescindible como el internet. Pocos quieren dedicarse a la investigación, pero no importa igual, la mayoría se esfuerzan por hacer su maestría, en el caso de los profesores el posgrado mejora el sueldo, pero con lo que uno paga la maestría se puede dedicar a engordar cerdos y seguro le va mejor, pero decir que uno es magíster suena mejor que decir que es marranero o que tiene sus negocios. Yo quiero ser novelista antes que magíster y si pudiera pagar ese estudio lo haría, un magíster en escritura creativa que engorda marranos en las goteras de la ciudad, me parece un personaje que podría escribir unos muy buenos diarios, género que también me recomienda el editor, según él sería mejor que yo escribiera diarios en vez de novelas.
miércoles, 27 de septiembre de 2023
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