Las tierras públicas que se pierden para siempre, decía una arquitecta a la que entrevistaban en la radio, ella hablaba de los programas de vivienda de interés social que no se estaban desarrollando en la ciudad y de la falta de conexión de los proyectos urbanísticos con el río al que se le estaba dando la espalda.
Acá quieren especular con la urbanización y construir edificios para alquilárselos por días a extranjeros, ponen la prioridad en los propietarios que se quieren enriquecer con el turismo y se dedican a ignorar a las personas que no tienen vivienda. Decía todo eso porque estaba convencida de que un gran terreno que le pertenecía a la ciudad iba a parar en las manos de los privados.
El taxista cambió de estación porque la señora estaba hablando mucha mierda y yo no dije nada, el taxi es suyo y yo ya iba a llegar. Busque en mi celular la emisora después de bajarme del taxi para seguir oyendo esa entrevista y ya se había terminado, hablan de otra cosa.
Me quedé pensando en lo dicho por la arquitecta, las tierras públicas que se pierden, se pierden para siempre; y pensando en todos los que vivimos acá y en los muchos que nos indignamos por las decisiones del gobierno que reducen los espacios públicos y en los muchos que se van, que se suben a un avión porque acá no tienen nada y porque no siente que eso que es público les pertenezca.
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