lunes, 4 de septiembre de 2023

Irse, quedando -61

Catalina, una amiga mía graduada de una licenciatura en lenguas extranjeras, me dijo ayer que también se va, conoció a un tipo de Suecia con el que lleva varios meses hablando y se va con él, se lo topó en el trabajo y le gustó. 

Yo quise saber si un extranjero que se la pasaba metido en Onlyfans le generaba confianza y me preguntó que si yo le tenía confianza a ella y le dije que sí y quiso saber por qué, si ella se la pasaba metida en Onlyfans. Le dije que no era lo mismo y que no cabía la comparación, que ella estaba trabajando. 

Para Catalina era lo mismo, ella vendía contenido y al sueco eso no parecía molestarle y que él lo compraba y ella no le veía nada de raro. Que habían hablado mucho y parecía que las cosas entre ellos parecían funcionar. 

Catalina intentó como yo trabajar en colegios privados y se aburrió de los malos pagos. Un día como por joder le dio por abrir Onlyfans y empezó a vender contenido y para sorpresa de ella, que no para mí o para otra centena de hombres, le empezó a ir muy bien y a ganarse el doble y triple de lo que le pagaban por estar en un salón de clase. 

Me voy a vivir con él, no nos hemos visto nunca en persona, pero a mí me gusta. Me instaló en esa ciudad y si la situación se da me quedó por allá, yo acá no tengo a qué volver, ni quisiera volver. En caso de que no me vaya bien, de que todo sea una ilusión que desmorona en una semana me regreso, igual no voy a cerrar la cuenta y voy a seguir con el contenido, me dijo Catalina. 

Yo no sé cómo le irá a ir a Catalina, si las cosas van a salir bien o mal, lo que sí sé es que ella ya empezó a aligerar sus pertenencias y me regaló una docena de cedés de pop y rock que no se puede llevar porque el que se va piensa siempre en función del peso de la maleta. 

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