Dicen los que saben, porque lo han oído y así lo cuentan, que en ese viejo local donde por muchos años funcionó una discoteca todavía suena una canción, cuentan que sigue sonando, aunque el edificio lleve tanto tiempo en el abandono.
Sin importar la hora o el día el que usted se anime a cruzar entre la mugre y el nuevo orden de los que decidieron invadir los alrededores del predio, podrá oír la canción, aunque para ser por completo transparentes con el fenómeno, lo que se oye es más bien un eco de la canción.
Para los académicos de provincia que se han dedicado a documentar el fenómeno resulta muy interesante que la canción o el eco de la misma se corresponda con un género como el de la electrónica, cuando en esa discoteca especializada en música antillana nunca se escuchó nada diferente.
Algunos afirman incluso que la canción que se puede oír ni siquiera se había estrenado en la época en la que la discoteca funcionó y por eso el eco no se correspondería con el pasado del local.
Hasta que se llegue a una explicación satisfactoria, la posibilidad de acercarse al lugar y oír esa canción que suena una y otra vez está al alcance de cualquier curioso.

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