La frotó así como dicen en los cuentos que se frotan las vasijas con genio y aunque se hizo esperar el genio terminó apareciendo.
Dijo lo que suelen decir los genios que llevan mucho tiempo en su vasija, que él era un genio muy propio y de los más chimba, que había su tenido origen en Marruecos y que con los barcos y la globalización y los saqueos había terminado en el continente americano, lo dijo usando otro tipo de palabras, pero el que me echó el cuento a mí me lo contó así, entonces no me vaya a venir con el sonsonete de que los genios no hablan así, porque yo nunca he hablado con ninguno y me limito a compartir con otros la historia y ya no más.
Entonces el genio le dijo al chaparro que por haberlo liberado de esa terrible prisión que había sido la vasija, porque todos los genios posan de prisioneros y víctimas para negar con tranquilidad la fortuna que poseen y hacer del mundo su gran paraíso fiscal, que le iba a conceder un deseo, el deseo que se le ocurriera.
El chaparro se jaló la camiseta como para despegársela de la barriga sudorosa y le puso su freno al genio, que cómo así que un solo deseo si en el cuento que él había leído habían sido tres deseos y que cualquiera en cualquier parte al que se arrimara a preguntarle iba a responder lo mismo, que eran tres deseos.
El genio que se acariciaba su cabeza calva como si le resultara muy agradable al tacto le explicó al chaparro que el sindicato de genios se había reunido para examinar lo inviable de los tres deseos en el siglo XXI, la humanidad había transformado al mundo en los últimos 6000 años y ahora con un deseo era más que suficiente, eso teniendo en cuenta que los deseos era nada más que una cortesía, un genio que sale de una vasija después de que la froten no le tiene que cumplir un deseo a nadie, se podría ir tranquilamente para cualquier parte y a vivir como le plazca, el requisito de servir al que encuentra la vasija como si fuera un amo también hacía parte de un tiempo lejano en el que no existía la internet.
La camiseta se le podía pegar de la barriga y el sudor podía empaparla toda, pero el chaparro no tenía la decisión ni pegada ni mojada y previendo una situación en la que por no plantear rápido su deseo el genio se echara a perder, le dio las gracias al genio por ese único deseo y le dijo que le diera un momentito lo pensaba bien, el genio no tuvo problema y sin molestar al chaparro en su reflexión agarró la vasija y la estrelló contra el piso. El chaparro se giró asustado sin entender la acción y el genio le explicó que ese era el protocolo, romper la vasija.
Me dijeron que pasados unos cuantos minutos el chaparro le explicó al genio que él en ese momento no estaba necesitando nada, que si su deseo podía ser tener una vasija con genio guardada en la casa para cuando necesitara algo. El genio refunfuñó, nunca le habían salido con un deseo de esos, tal vez estaba pasando mucho tiempo encerrado en esas vasijas, cada que volvía se encontraba con gente más rara. El genio le dijo al chaparro que no le iba a responder, que dijera cuál era su deseo, el que fuera y él lo realizaría. Entonces el chaparro anuncio que su deseo era ese, tener una vasija con genio para usar ese deseo cuando de verdad lo necesitara. El genio se puso las manos en la frente y antes de cumplir el deseo le informó que en la nueva vasija se iba a encontrar con un genio muy distinto a él, que tuviera cuidado y dicho eso se esfumó. En el suelo quedó una nueva vasija que el chaparro abrazó contento contra su barriga.

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