jueves, 11 de mayo de 2023

Ocurrencia #77 - de 100

Con esta iniciativa buscamos demostrar de una vez que todas las personas tristes en las calles y en las oficinas y en los buses y en las filas están tristes porque les hace falta una pata, una gelatina de pata. 

Por eso con mi equipo de investigadores profesionales, preparados y comprometidos, salimos con canastadas de gelatina de pata blanca y negra para repartirla sin miserias. 

El método es el siguiente: salimos a la calle acompañados de alguien que graba en video la situación y alguien que la describe en texto, ellos deben conservar la distancia para no ir a intimidar a la persona abordada. 

El investigador o investigadora que sostenga la canasta con las gelatinas se le acerca a la persona triste y la saluda y le dice que le tiene gelatina de pata de la blanca y la negra, que cuál le gusta y le entrega su ración sin prisa y sin hacerle el quite a la interacción, ese simple suceso de inmediato saca a la gente de sus pesares y las imágenes registradas lo pueden corroborar. 

Luego triangulamos los datos aportados por el investigador y el camarógrafo y el redactor y sacamos nuestras conclusiones. Una de ellas que a nadie le sobra un poquito de colágeno y panela 

Nos dicen mucho que el método es chimbo y que no vamos a demostrar nada, pero cualquiera que tenga dudas de nuestra afirmación puede salir y buscar a una de esas personas que recibió una buena pieza de gelatina y se va a dar cuenta de que esa gelatina lo marcó y lo animó. 

Otros dicen que esta es una patraña patrocinada por los fabricantes de gelatina de pata y que nadie sale a regalar gelatina de pata de manera desinteresada y esa ligereza tendría sentido si la gelatina de pata fuera un producto propio de una multinacional, pero no, cualquiera sabe que su fabricación es un proceso artesanal y ancestral que no está viciado por el inescrupuloso funcionamiento del capitalismo. 

Lo nuestro es ciencia y academia, la gelatina de pata puede sacar a la gente de la tristeza, aunque en otros departamentos de esta misma universidad en la que trabajamos quieran demostrar que lo que puede sacar a la gente de la tristeza es saber que las vacas conservaran sus patas hasta que la vejez las mate, cosa que nos parece absurda porque si la vaca ya se murió de vieja qué de malo tiene cortarla las patas para hacer gelatina y contribuir al bienestar de la gente triste. 

Lo cierto es que estamos trabajando y que seguiremos trabajando por la gente triste de nuestra ciudad. 







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