Me gustaría darle nombre a un jugo, agarrar una licuadora y echar en ella una fruta cualquiera de esas con las que llenan las carretas y se rebuscan los vendedores ambulantes en tiempo de cosecha, licuarla bien licuada y luego darle un nombre, ojalá un nombre que no tenga que ver con la fruta, conseguir algo similar a lo de ese coctel que se llama Cuba libre, que es ron con coca cola, pero no se llama ron con coca cola se llama Cuba libre, en caso de que alguien en este instante diciendo que soy un pendejo porque un coctel y un jugo no se pueden comparar y que el licor es dañino y que la coca cola también, tengo otro ejemplo, el guarapo, que es jugo de caña, pero no se llama jugo de caña, se llama guarapo. Algo así quiero conseguir yo, decir por ejemplo: me quiero tomar un mejor frío en lugar de decir, quiero un jugo de maracuyá y lulo. Parece un deseo simple, una de esas ilusiones que desaprobaría un vendedor humo, pero cada cual sueña o desea lo que puede.
viernes, 26 de mayo de 2023
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