martes, 30 de mayo de 2023

Ocurrencia #96 - de 100

Un día se murió el escritor insigne de la provincia, un señor muy distinto al escritor de provincia, y creo que no hace falta aclarar la diferencia entre un viejo insigne y consagrado que se supo posesionar en la cima del éxito y un escritor de provincia que sigue intentando hacerse con un nombre sin dejar de ser un permanente escritor incipiente que ya no es más una joven promesa, pero que todavía sueña con tener una carrera prometedora. 

El entierro del escritor insigne fue multitudinario y los homenajes prolongados, sus ahijados en las letras, se rasgaron las vestiduras y recurrieron a todo tipo de performance que les permitiera enseñar su impostada pena y luego llegaron las penurias reales y los ahijados empezaron a perder sus lugares porque sin el escritor insigne para cuidarlos estaban a la deriva y así fue como el poeta de provincia no tuvo más su fácil trabajo en la universidad y perdió el control de ese sello editorial en el que pensaba publicar algunos textos del filósofo de provincia. 

Ahora el filósofo y otros cuantos huérfanos del escritor insigne buscan inventar un nuevo escritor insigne de provincia, una voz autorizada y fiable que pueda cultivar el lugar y mantener el orden en la provincia y parece que el poeta de provincia será el más indicado y su nuevo poemario se promociona con ahínco entre la gente.  











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