Me encontré con un viejo compañero del colegio que no veía hacía más de 20 años. Muy formal, quiso estrecharme la mano y yo, impredecible para él, me le arrojé encima y lo abracé. No sé qué me pasó, no calculé la inconveniencia de ese gesto. Después de tantos años, un abrazo. Qué me pasó, en qué estaba pensando, que fue lo que vi en su mirada, que me conmovió así. Por qué me di esa libertad de ponerlo en una situación incómoda justo en ese lugar. Yo saliendo de un chochal y él entrando. Se río nervioso con mi efusividad y como si llevara equivocado el paso dio media vuelta y se alejó diciendo con nerviosismo que había sido un gusto verme de nuevo. Le dañé un polvo a ese hombre, con qué derecho lo hice, a un tipo que sentó a mi lado en el colegio todo el bachillerato. Qué vergüenza. Qué tarde tan difícil y qué culpa, igual yo ya había hecho lo mío en el chochal y había estado muy rico, pero de todas formas, qué culpa y que tarde difícil.
jueves, 4 de mayo de 2023
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