Se lo digo sin afán de sembrarle el susto en el corazón, faltaba más que fuera esa mi intención, se trata de información y de dejárselo bien claro porque tal vez le venga luego la sorpresa de sopetón en cualquier invitación.
Existen los fantasmas, amiga mía, están en todo menú o carta de restaurante o café.
Es el nombre de ese plato que usted lee con antojo y luego le pide al mesero que le dice sin complejo que no lo tienen en el momento, pero de pronto luego y luego vuelve usted y lo pide de nuevo y le salen con lo mismo. El plato fantasma que a veces es la torta fantasma o el postre fantasma.
Un nombre de preparación, según dicen exquisita, que siempre está en esa carta, pero que usted nunca ha visto, ni olido, y nos lo seguimos pidiendo querida amiga y nos siguen insistiendo en que existe, aunque no lo tengan en ese momento.
Existen, amiga, los fantasmas de las cartas, las ánimas del menú, y cuando dicen, ellos están aquí, nos están hablando justo de los que no están, del plato que nunca hay.

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