jueves, 1 de junio de 2023

Ocurrencia #99 - de 100

En la televisión, un señor con el pelo engominado y una camisa de cuello italiano, color azul claro, decía lo siguiente: el hombre aburrido con la rutina debe saberse siempre más afortunado que el hombre asfixiado por la incertidumbre. Levantarse todos los días a hacer lo mismo es mejor que levantarse todos los días sin saber qué hacer. La rutina salva vidas, la rutina garantiza el orden, la rutina está por encima de la fe y de la esperanza y de la inspiración. La rutina ha cobrado menos víctimas que la incertidumbre. 

El filósofo de provincia que lo escuchaba no podía creer que el entrevistador no lo rebatiera y pusiera en cuestión su posición y demostrara que era una trampa y una mentira para defender al capitalismo que lo devoraba todo. Estamos perdidos, repetía el filósofo de provincia, estamos acabados y está tan lejos la Francia de la ilustración y la Grecia de platón, vivimos en la agonía del pensamiento, cualquiera escribe y habla sin saber, decía el filósofo de provincia cambiando de canal, sin saber qué ver, sin saber qué hacer sin saber para dónde agarrar, sin saber qué querer. Se acabó lo que se daba, dijo el filósofo de provincia, se acabó lo que se daba y apagó el televisor. 









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