Un día una mosquita
nadadora
cayó en una taza
de espumoso café con leche y
nadó tranquila
sin saber que era
intolerante a la lactosa
no se ahogó
pero perdió su récord Guinness
de nado en taza y
también se enfermó.
La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...
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