Durante la carrera la ilusión del competidor es cruzar esa meta.
Llegar a la meta es así mismo finalizar el recorrido.
Está el afán por ganar y la posibilidad de perder, luego el hecho de que nadie elige como primera opción perder.
La meta también es el final, ansiar la meta podría ser querer ganar o querer el fin.
Lo cierto es que no se parecen en nada una victoria y un final, habrá finales victoriosos, y seguro debe haber por ahí quien pueda hablar de una victoria final, pero los finales y las victorias no se parecen, no se sintonizan en el mismo dial.
A veces se puede llegar a la meta y no tener claro si lo que se consiguió fue una victoria o solo un final, esa falta de claridad debería obligarnos a empezar de nuevo, o no, porque queda una tercera vía, la idea serena de aceptar la derrota.

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