Nadie sabe cuál es límite de negativas necesarias para dejar de insistir y por eso todo depende del aguante de los que escriben, algunas tienen suficiente con tres o cuatro rechazos bien argumentados y otros, por el contrario, llegan a las 50 negativas y siguen insistiendo como si estuvieran buscando la centena.
La situación es sin duda desgastante para los editores y también para las personas que se metieron a escribir novelas y por eso para aligerar la actividad al rededor de la novela hace falta que alguna entidad fije el tope.
Una novela tendrá un máximo de rechazos de nueve, ese número será suficiente para que desaparezca y no sea enviada a ninguna otra editorial. Para algunos podría parecer que nueve es un número muy alto, podría ser entonces cuatro.
Un número limitado de rechazos le vendría bien a la salud emocional de las personas que se metieron a escribir novelas y también a la salud de los editores, porque si alguien ya recibió cien rechazos para qué se va a exponer a 101.

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