Si un sofá ocupa más espacio que una mesa de billar me quedo con la mesa de billar, partiendo, claro, de una ilusión en la que yo tengo una casa grande como para estar planteándome la cuestión.
La gente que vive en un villar puede tener casas amplias pero yo no vivo en un villar, yo ocupo un apartamento en el que tengo que entrar agachado y caminando de lado en un edificio viejo que no tiene por donde subir una mesa de billar hasta mi piso.
No poder ocupar una sala con una mesa de billar me convierte en un hombre de sofá cama, así me describió un grupo de personas en un almacén y ahora yo voy por el mundo presentándome así.
Cuando me piden que hable de mí digo que soy un hombre de sofá cama y la gente entiende. De inmediato saben que no tengo una mesa de billar y que no vivo en un villar.
Lo que puedo tener dice todo sobre lo que no puedo tener, soy otro hombre de sofá cama en está ciudad.

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