llegaste a la ocurrencia 50 y por eso te das el lujo de hablar así, de tú, que feo, el tú siempre sonará impostado en la voz del gordo sin plata de provincia.
Hay antes de esta 49 ocurrencias escritas y como la meta son 100 todavía te faltan 50.
Entonces estás en el la mitad, a medio camino, ubicado en el centro. Cómo está de mal visto el centro.
Diría una señora de por ahí, una cualquiera, lo que escriben en ese blog no me da ni frío ni calor.
Está claro que esa señora no va a comprar el libro en el que estas ocurrencias se convertirán.
Te lo digo para salvarte entonces de la vergüenza, no hace falta que leas esta ocurrencia, ignórala y sigue con la ocurrencia 51.
Es un número importante, ocurrencia 51 y Área 51, un misterio oculto, una verdad a medias, las teorías de la conspiración, la explicación pendiente, sé que te gusta la idea del Área 51.
Es una solución posible para evitar que estés por un momento pisando ese meridiano del Ecuador, cómo si a alguien de verdad le importara hoy eso de la latitud 0.
Lo sabes, tú, viejo astuto, sabes que este lío se hubiera evitado si esta ocurrencia, la 50, no existiera. El orden debería ser ocurrencia 49 seguida de la ocurrencia 51.
También adviertes que sin importar que exista o no la ocurrencia 50 lo que pasa en blog, ese sitio web gratuito, es siempre algo menor. Podrías llegar a 100 y no importa. No eres escritor, no eres lector.

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