martes, 18 de abril de 2023

Ocurrencia #55 - de 100

Dice el activista de provincia que la solución a los problemas del mundo están en la jardinería.

Un niño que siembra y cuida y ve crecer a su mata de mariguana no se fuma a su mata de mariguana y en caso de que lo haga lo hará con cariño. 

Un joven que siembra y cuida y vea crecer a su mata de coca no permitirá nunca que su mata de coca termine convertida en ese oro blanco irresistible del capital. 

El activista de provincia es activista a secas porque en todos sus años de actividad no ha podido decidirse por una sola causa.

Él es un activista de corazón y necesita estar del lado de los mas vulnerables y tiene que defenderlos. 

El activista de provincia sabe que él es la voz del bosque y del río y del océano, él sabe que su lucha es por la salvación del planeta, por la protección y rescate de los animales, sabe que lo suyo es velar por el bienestar de las comunidades, que su grito está para reclamar libertades individuales y bobo fuera si no defendiera los derechos humanos que siempre están en peligro. 

El activista de provincia quiere la libertad de Palestina y la libertad del Tíbet y la autonomía del pueblo mapuche. 

Dice el activista de provincia que el pueblo no quiere entender y a veces se encadena en el parque Boyacá. 

La gente le grita vago al activista de provincia, pero sólo él sabe lo ocupado que vive y lo agotador que es pensar tanto en los otros. 

Dice el activista de provincia que planea marcharse, su lugar es la capital, debe desplazarse y buscar quien lo escuche, debe tocar conciencias y agarrar pueblo. 

Lo dice con resolución y si alguien los escuchará se preocuparía o por lo menos se pondría alerta, porque si se va el tipo, qué haremos sin activista, qué es un pueblo sin activista, tiene más sentido un pueblo sin párroco que un pueblo sin su activista de provincia. 










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