El filósofo de provincia recuerda que su padre tuvo un palito de papayo. No fue un acto pedagógico ni una transmisión de saber ancestral ni ninguna de esas posibilidades convertidas en embustes como consecuencia de la repetición. Se trató de un ejercicio de observación. El niño, que luego sería filósofo de provincia, observó en silencio y con respetuosa distancia como su padre puso en una bolsa con tierra las semillas de papaya. Observó la planta germinada y después estuvo allí cuando su padre la trasplantó en la tierra. Su padre cuidó el palito de papayo y él observó. Un día el filósofo de provincia oyó desde la sala a su padre decirle a la madre que ese papayo había salido macho, luego vio como el padre buscó un machete y tumbó el papayo. El filósofo de provincia, que era niño y todavía no era filósofo, no entendía lo sucedido y su cara de confusión debió ser muy notoria, razón por la cual su madre le explicó que los papayos machos no daban frutos y que por eso el padre no lo iba a cuidar más. El filósofo de provincia recuerda ese hecho y cree que tal vez su pensamiento sea macho y sus ideas sean macho y seguro todo él es un filósofo macho. Es posible que él, el filósofo de provincia, sea un filósofo macho, un filósofo ornamental.
viernes, 28 de abril de 2023
jueves, 27 de abril de 2023
Ocurrencia #65 - de 100
miércoles, 26 de abril de 2023
Ocurrencia #64 - de 100
Tramite. Té luego. Egoístas en la oficina. Inadmisible la demora. Orangutanes de corbata. Atacan con varas a la gente. Té luego o café. Feo el encuentro. Tropas retiran a los animales. Lesionados algunos. Nostradamus lo pronostico. Correrán huyendo de furiosos orangutanes con corbata que aparecerán en su vidas de la nada. Adaptarse al presente. Té Luego o cerveza. Zafarse debería ser la opción y no esto. Todo formularios que lleno día tras día. Diablesco el presente. Té luego o ya ni eso.
Ocurrencia #63 - de 100
Primero muerto y podrido en un hueco que tomarme un tinto de estos baratos sin azúcar.
Lo anterior dicho con más volumen del que hacía falta y las miradas en la funeraria no fueron ya más solidarias o empáticas.
Mi abuela se hubiera reído de la situación, pero en los velorios la familia que llora al muerto no está en disposición de considerar el sentido del humor como herencia.
De lo que le resultaba gracioso o no a mi abuela no se iba a hablar en su velorio.
Tal vez la herencia de la abuela iba a terminar siendo la predisposición genética a desarrollar un cáncer que nos matara a todos como la terminó matando a ella.
De eso se hubiera reído mi abuela.
Un chiste habría sacado de ahí, uno sobre lo mucho que los pobres tiene para dar, o algo así.
Me quedé afuera para no molestar más a la familia hablando de la muerte en vano, así calificó el comentario inicial uno de mis tíos, y claro, de eso también se hubiera reído mi abuela.
martes, 25 de abril de 2023
Ocurrencia #62 - de 100
Había una vez en los baños de un centro comercial un hombre verga acechante. Su lugar de operación eran los orinales. Habitaba el lugar dueño de su tiempo, sin prisa y sin tedio. Cuando un hombre se acercaba al orinal y se bajaba el cierre de su pantalón el hombre verga atacaba. Ocupaba el orinal contiguo y se hacía notar con su chorro potente y constante. Al final, antes de que el hombre guardara la suya de nuevo en el pantalón el hombre verga se sacudía la de él, su tocaya, lo hacía con firmeza agitándola contra el orinal y después el sonido, ese sonido del que todos los hombres que se habían encontrado con el hombre verga se acordaban, ese sonido que tantos comentaban. Un sonido que es más fácil reproducir que describir. Basta que cualquier inquieto o curioso tome una manguera larga de unas ocho pulgadas y la golpee contra un orinal, ahí está, ese es el sonido que se queda haciendo eco en el interior de todos los que ya no creen en lo que tienen, de todos los inseguros que nunca más se quieren volver a topar con el hombre verga en ese baño de centro comercial.
lunes, 24 de abril de 2023
Ocurrencia #61 - de 100
Hola, Virgen María, soy yo, el gordo aquel de Patio Bonito, el frentón de gafas grandes, no le digo mi nombre porque usted ya se lo sabe, para eso es santa y madre del salvador.
Debe parecerle extraño que le hable después de tanto tiempo, pero tengo una duda y a veces las dudas se toman sus años en aparecer casi agobiantes.
Usted se tiene que acordar porque usted tiene una memoria celestial, yo lo sé.
Cuando yo era muchacho fui hasta un cerro que tenía su nombre y arrodillado recé un rosario frente a una imagen de bulto de esas que celebra su existencia, antes de encorar ese rosario yo le pedí que me ayudara con una muchacha que me gustaba, yo sé que usted se acuerda.
Una mona de letra bonita que olía a romero, la que se sabía completo ese bambuco de las cuatro preguntas que cantaban Espinoza y Bedoya, yo sé que usted sabe de quien le habló, no usaba faldas, yo no la vi con una, iba en pantalones y no le gustaba peinarse.
Yo me sentía enamorado de ella por esa época y por eso le pedí ayuda a usted.
Me imaginaba besándome con esa muchacha y comiendo patacones con chocolate en una casa con jardín.
Eran otros tiempo, yo lo entiendo, eso fue mucho antes de agarrarle el gusto a chupar cucas y tomar aguardiente.
Me disculpa por terminar hablando de eso, pero igual para usted no hay secreto, entonces no tiene sentido disimular en donde he terminando poniendo la boca, madre santa.
Yo recé con harta fe ese rosario y luego le hablé a la muchacha varias veces esperando que pasara algo y nada pasó. Me siguió gustando y le seguí buscando el lado hasta que me fui a vivir a otra parte y seguro alguna otra me gustó, ya ni me acuerdo.
Qué pasó, Virgen Santa, acaso era muy difícil esa petición, de pronto usted que todo lo ve vio que no tenía sentido que no había futuro o algo así.
Tengo la duda porque la escuché en estos día en radio, a esa mona, Virgen mía, estaba pintando una silla cuando la oí, y otra vez, Virgen bendita, sentí el olor a romero, el taller no me olió más a madera y a pintura, no señora, olió a romero y ella, la mona despeinada hablaba del aumento en la actividad de un volcán, una funcionaria del servicio geológico, le decían doctora. Dejé de trabajar y me quedé ahí quieto oyéndola.
Ni para qué le cuento más, Virgen adorada, usted ya sabe todo, sabe lo que siento y lo que pasa en todas partes. La duda me vino entonces y por eso quiero saber, qué era lo que pedía la monita de letra bonita cuando le rezaba.
Yo no dudo de su grandeza y su poder, madre santa, yo sé que usted lo puede todo, lo que creo es que yo pedí mal, no pedí lo que era, por eso quiero saber qué pidió ella, qué pedía ella, porque los dos rezamos en el mismo cerro, los dos nos arrodillamos.
Respóndame madre, explíqueme que pidió ella, cómo lo pidió, tal vez todavía este yo a tiempo de pedir algo más, algo distinto o lo mismo de otro modo.
sábado, 22 de abril de 2023
Ocurrencia #60 - de 100
Había una vez en un hospital público de un barrio ruidoso una enfermera que le envidiaba el culo a la otra enfermera. Era un culo redondo y firme que nunca sería considerado por el MI6 para las tareas de espionaje, un indiscreto culo que jamás podría ser colega del 007.
La enfermera que envidiaba el culo de la otra enfermera se fijaba en las miradas que ese culo recibía. Los ojos de hombres y mujeres se iban tras ese culo en cirugía y en cuidados intensivos y en oncología y en pediatría y farmacia y hasta en urgencias había quien babeara cuando ese danzante culo pasaba.
Quién tuviera un santo amigo para pedirle de milagro ese culo, no un culo como ese, no, ese culo, ese culo, se repetía la enfermera envidiosa que iba por los pasillos de ese hospital sin creer en ningún avance científico moderno porque ninguno había conseguido todavía asegurarle culos perfectos a todos.
Si el papa soñaba con mujeres seguro veía a una mujer con ese culo, no necesariamente enfermera, pero una mujer con ese culo que se veía igual de bien envuelto en uniforme blanco, vestido negro o al natural, eso creía la enfermera viendo ese culo de otra que no era suyo siendo mirado de formas en las que ninguno podía mirar el que tenía ella.
Una tarde la enfermera que envidiaba el culo de la otra enfermera vio como el hombre que la recogía en una moto en el parqueadero ponía una mano en la cintura de la enfermera y la deslizaba lentamente hasta llegar a ese culo único, la enfermera vio como esa mano iba estrujando ese culo, lo miraba como si fuera todo lo que cupiera en el cuadro y no pudo más.
La enfermera dio medía vuelta y buscó a su jefe y solicitó un traslado, dijo que por causas familiares para no hablar de el culo de su compañera ese culo que quería y sabía no iba a tener y la enfermera se fue con su culo corriente a otra parte donde intenta ser feliz y pensar en otra cosa que no esa ese culo impresionante de otra enfermera.
Ocurrencia #59 - de 100
Había una vez un osito de antejos muy orgulloso de su álbum de fotografías.
El osito de anteojos se lo enseñaba a todas sus visitas.
En el paramo muchos de sus vecinos lo conocían.
Llevaba muchos años sin salir de casa, pero había salido siendo muy joven.
Se trató de un paseo por el pacífico. Estuvo en Buenaventura, Juanchaco, Ladrilleros y La barra.
En las fotografías se veía al osito de anteojos en la playa enterrado en la arena. Comiendo pescado con patacón. Sentado al pie de una fogata. Dormido en una cabaña. Conversando con los lugareños que pelaban cocos.
Algunos vecinos no quería ver más ese álbum de fotografías pero el osito de anteojos se los seguía enseñando. Le gustaba hablarles de esos días, de ese viaje.
Uno de esos vecinos le preguntó una vez al osito de anteojos quién había sacado las fotografías y el osito no respondió. El vecino curioso quiso saber si el osito conservaba la cámara y el osito dijo que no y tomó su álbum y lo guardó y cambió de tema de conversación.
El vecino le contó lo sucedido a su esposa y su esposa a una amiga y esa amiga a su mamá y su mamá a un hijo y ese hijo a un primo y de pronto en el paramo cada que el osito de anteojos quería mostrar su álbum de fotografías le hacían la mismas preguntas.
Quién había hecho las fotografías, dónde está la cámara. Una tras otra las mismas preguntas una y otra vez y el osito de anteojos no respondía y guardaba su álbum y hablaba de otra cosa.
Un día el osito de anteojos no enseñó ni habló más de su álbum de fotografías. Habló de las matas que sembraba y de las noticias en la radio, algo retraído, menos simpático.
viernes, 21 de abril de 2023
Ocurrencia #58 - de 100
Talanquera. Qué era eso atravesado. Talanquera. Era sí, si era. Peras de almuerzo no pegan y luego lo otro. Un obstáculo. Claro que paso. Días así largos, a la semana varios. Dijo otro editor: ni por el putas publicación, no pudimos pasar de la tercera pagina, primero tiene que aprender a usar los puntos y las comas. Sumas de rechazos que se multiplican. Anchos me tendrían que quedar los pantalones y nada en la fila la señora le dice al señor que le diga a la señora que le pregunte al gordo que él sabe y le respondí que no sabía para que se coma su mierda. Otro no, tanto esperarlo de pie a ese no que llega fresco y me agarra rancio, cuántos más, tanta traba pa cobrar un peso. Tanto no que podría ser un sí bien pueda. Talanquera. otra. Paso, voy. Dicen eso: adelante siempre adelante. Yo voy para allá, al tal adelante, arrumando lo que se aparezca.
jueves, 20 de abril de 2023
Ocurrencia 57 - de 100
No conozco a nadie ajeno a la ocurrencia.
La ocurrencia no es selectiva ni jerárquica ni tirana.
La ocurrencia está para todos y todos están expuestos a ella.
Cualquiera en cualquier parte y en cualquier idioma tiene una ocurrencia y otra y otra, es difícil que se agoten.
la ocurrencia existe antes de Twitter y antes de Facebook y antes de Instagram y antes de Chat GPT.
La ocurrencia es un mamut pintado en una cueva o la manzana golpeando la cabeza de Newton, no la manzana, la historia de su caída.
Una ocurrencia es este texto que nunca será literatura porque la literatura requiere trabajo y para que la ocurrencia sea literatura se debe pulir hasta que se convierta en una obra de arte o una cosa perfecta y vacía como un pisapapeles.
Las ocurrencias están en todas partes, la presente ocurrencia está en este sitio web y luego estará impresa en unas páginas de un libro autopublicado y vergonzoso.
Además de la huella de carbono y la plata que me gaste y pierda y la molestia de uno que otro lector al confirmar que la idiotez se imprime y la tristeza de un escritor o un editor al sentir que los tiempos de Joyce eran mejores, esta ocurrencia es inofensiva.
También hay ocurrencias que amenazan, ocurrencias que arriesgan o desgracian, que alteran o corrompen o descuadran, una ocurrencia convertida en decreto o proyecto de ley es cuanto menos peligrosa.
Una ocurrencia transformada en voto define el futuro de muchos. La ocurrencia no tiene futuro, está en el presente siempre en el presente.
Una ocurrencia nos encuentra, ojalá nos encuentre.
miércoles, 19 de abril de 2023
Ocurrencia #56 - de 100
Si un sofá ocupa más espacio que una mesa de billar me quedo con la mesa de billar, partiendo, claro, de una ilusión en la que yo tengo una casa grande como para estar planteándome la cuestión.
La gente que vive en un villar puede tener casas amplias pero yo no vivo en un villar, yo ocupo un apartamento en el que tengo que entrar agachado y caminando de lado en un edificio viejo que no tiene por donde subir una mesa de billar hasta mi piso.
No poder ocupar una sala con una mesa de billar me convierte en un hombre de sofá cama, así me describió un grupo de personas en un almacén y ahora yo voy por el mundo presentándome así.
Cuando me piden que hable de mí digo que soy un hombre de sofá cama y la gente entiende. De inmediato saben que no tengo una mesa de billar y que no vivo en un villar.
Lo que puedo tener dice todo sobre lo que no puedo tener, soy otro hombre de sofá cama en está ciudad.
martes, 18 de abril de 2023
Ocurrencia #55 - de 100
Dice el activista de provincia que la solución a los problemas del mundo están en la jardinería.
Un niño que siembra y cuida y ve crecer a su mata de mariguana no se fuma a su mata de mariguana y en caso de que lo haga lo hará con cariño.
Un joven que siembra y cuida y vea crecer a su mata de coca no permitirá nunca que su mata de coca termine convertida en ese oro blanco irresistible del capital.
El activista de provincia es activista a secas porque en todos sus años de actividad no ha podido decidirse por una sola causa.
Él es un activista de corazón y necesita estar del lado de los mas vulnerables y tiene que defenderlos.
El activista de provincia sabe que él es la voz del bosque y del río y del océano, él sabe que su lucha es por la salvación del planeta, por la protección y rescate de los animales, sabe que lo suyo es velar por el bienestar de las comunidades, que su grito está para reclamar libertades individuales y bobo fuera si no defendiera los derechos humanos que siempre están en peligro.
El activista de provincia quiere la libertad de Palestina y la libertad del Tíbet y la autonomía del pueblo mapuche.
Dice el activista de provincia que el pueblo no quiere entender y a veces se encadena en el parque Boyacá.
La gente le grita vago al activista de provincia, pero sólo él sabe lo ocupado que vive y lo agotador que es pensar tanto en los otros.
Dice el activista de provincia que planea marcharse, su lugar es la capital, debe desplazarse y buscar quien lo escuche, debe tocar conciencias y agarrar pueblo.
Lo dice con resolución y si alguien los escuchará se preocuparía o por lo menos se pondría alerta, porque si se va el tipo, qué haremos sin activista, qué es un pueblo sin activista, tiene más sentido un pueblo sin párroco que un pueblo sin su activista de provincia.
lunes, 17 de abril de 2023
Ocurrencia #54 - de 100
Yo también sé lo que es buscar tembloroso y angustiado en la cocina el encendedor para prender la estufa y poner a tibiar agua a las dos y media de la mañana.
Alistar la bañera y meter ahí al niño que no para de llorar y bañarlo poniendo voz de dibujo animado idiota para distraerlo mientras esa operación hace efecto y la fiebre le baja tampoco me es desconocido.
Esas madrugadas eternas que el bebé no recordará y que yo no podré olvidar son mías y son la vida detenida y sin aliento en mí.
La manta limpia perdida y el taxi que no aparece, la espera en urgencias del hospital y el médico diciéndome indiferente que no es nada como si eso pudiera tranquilizarme.
Yo desestimando el diagnostico del hombre que sabe porque el bebé sigue llorando y yo no sé qué hacer. La angustia, esa angustia no la tengo que imaginar.
Cuántas veces se irá a morir trágicamente ese médico en mis sueños sin que lo sepa todavía durante años y años que vendrán.
Pensé en todo eso ayer cuando me dijo una amiga que me falta mucho para saber lo que es estar vivo, que tengo que ir a concierto y viajar.
Qué le iba a decir, le dije que sí, que seguro un día saldría de mis resignaciones y me arriesgaría.
No le iba a decir que uno siente que la vida se va cuando el bebé esta enfermo y que vuelve con más fuerza cuando de nuevo sonríe, como si eso fuera excitante, como si de eso se tratara estar vivo.
sábado, 15 de abril de 2023
Ocurrencia #53 - de 100
viernes, 14 de abril de 2023
Ocurrencia #52 - de 100
jueves, 13 de abril de 2023
Ocurrencia #51 - de 100
Ese piso de acá es super blanco. Yo ayer lo barrí y le di dos pasadas con el trapero. La primera con una cosa ahí espesa como jabón y la segunda con el trapero casi seco. Al rato lo volví a barrer para quedar bien seguro de que se viera muy limpio. Dijeron que van a venir, que no se sabe cuando, pero que estamos en su itinerario y esto debe estar limpio. Se puede correr el riesgo de perseguir una ilusión, seguro que sí, pero no era esto, no era estar pendiente de un piso, lo que decía en los panfletos era otra cosa. Yo sé que pude errar por ingenuo, lo pienso mucho ahora, igual no tiene nada de raro porque cualquiera se imagina que en una base espacial se puede ver implicado en actividades mucho más estimulantes. Luego está la ilusión de ellos, que también deben ir por ahí sobrados de ingenuidad, querer llegar a aquí, perseguir esto, un lugar donde lo único que vamos a ofrecer son pisos limpios. Un señor que representa a millones solo y listo para asegurarles a ellos que sus pies pisaran un piso super blanco.
miércoles, 12 de abril de 2023
Ocurrencia #50 - de 100
llegaste a la ocurrencia 50 y por eso te das el lujo de hablar así, de tú, que feo, el tú siempre sonará impostado en la voz del gordo sin plata de provincia.
Hay antes de esta 49 ocurrencias escritas y como la meta son 100 todavía te faltan 50.
Entonces estás en el la mitad, a medio camino, ubicado en el centro. Cómo está de mal visto el centro.
Diría una señora de por ahí, una cualquiera, lo que escriben en ese blog no me da ni frío ni calor.
Está claro que esa señora no va a comprar el libro en el que estas ocurrencias se convertirán.
Te lo digo para salvarte entonces de la vergüenza, no hace falta que leas esta ocurrencia, ignórala y sigue con la ocurrencia 51.
Es un número importante, ocurrencia 51 y Área 51, un misterio oculto, una verdad a medias, las teorías de la conspiración, la explicación pendiente, sé que te gusta la idea del Área 51.
Es una solución posible para evitar que estés por un momento pisando ese meridiano del Ecuador, cómo si a alguien de verdad le importara hoy eso de la latitud 0.
Lo sabes, tú, viejo astuto, sabes que este lío se hubiera evitado si esta ocurrencia, la 50, no existiera. El orden debería ser ocurrencia 49 seguida de la ocurrencia 51.
También adviertes que sin importar que exista o no la ocurrencia 50 lo que pasa en blog, ese sitio web gratuito, es siempre algo menor. Podrías llegar a 100 y no importa. No eres escritor, no eres lector.
martes, 11 de abril de 2023
Ocurrencia #49 - de 100
lunes, 10 de abril de 2023
Ocurrencia #48 - de 100
Me pregunto por los amigos. La posibilidad de sobrevivir, de permanecer y crecer en la perspectiva y la ilusión y el sueño de otros.
Está el muchacho, imagínelo flaco, alto, ojeroso, peludo. Escribe cuentos y novelas, nada malo sobresaliente tampoco. Resulta publicado porque puede y cosecha lectores, en especial sus amigos, después se le antoja la muerte y entonces se mata.
Eso sucede en los años 70 y pasan cincuenta años sin que sus amigos dejen de hablar de él.
Los amigos también se van muriendo y los que van quedando siguen hablando de el que se fue primero y no de los idos después porque el que pega primero pega dos veces.
El que se muere primero se mata todos los días, se mata una y mil veces en el dolor y el amor de los que lo sobreviven. Así mismo debe renacer. Tal vez ser amigo sea gozar de esa disposición, la de ver morir y ver nacer a la misma idea del amigo que ya no puede ser abrazado.
Una obra perdura y esos cuentos y novelas se reeditan una y otra vez, los amigos lo tuvieron siempre en el centro de la discusión. Me pregunto por los amigos porque esos que señalo son amigos del pasado, son amigos de otro siglo incluso de otro milenio, pero qué pasará en 2023, será que los amigos de este año o los que vienen sabremos hacer lo mismo.
No me veo absolviendo a un suicida del olvido ni celebrando una novela regular como si fuera buena porque me hubiera gustado tener la pija del amigo muerto en la boca.
Seguro los amigos de antes eran mejores, seguro yo no sé como ser un amigo, tal vez nuestro tiempo impida que seamos esos amigos y nuestra amistad sea antropófaga.
sábado, 8 de abril de 2023
Ocurrencia #47 - de 100
Hablar de más. cómo es. Nadie habla de más. Cuál es el limite. También sería posible hablar de menos. Quién habla de menos. Conozco a los que hablan poco y conozco a los que no hablan. Los que hablan de menos, a esos no los he visto y tampoco los he oído, por algo debe ser. Hablar de más es dar sin esperar nada a cambio, pero el que habla de más es tachado de imprudente y no de generoso. Un desprendido, el que habla de más lo es, deja que otros sean los calculadores él va desprevenido y deja que su pensamiento se derrame igual que un caudal, no habla de más, sólo habla. Le gusta hablar, es transparente y no lo sabe.
jueves, 6 de abril de 2023
Ocurrencia #46 - de 100
Recién cumplido el año de la muerte del caníbal que vendía cauchos para la olla pitadora en una esquina del centro un nuevo caníbal apareció. Se presentó en el atrio de la iglesia vieja, la de los fundadores. Dijo que ninguna población por pequeña, moderna o tranquila merecía estar sin un caníbal. La responsabilidad de infundir la inquietud y la sospecha permanente iba a ser asumida por él. La idea de que en cualquier momento alguien pueda salir a la calle y no volver y ser masticado y digerido por su prójimo debe permanecer siempre viva y para eso estaba él. Yo siento que estoy preparado y a la altura de las circunstancias. Es que todos estamos acá para aportar a la sociedad y yo sé que mi momento ya llegó. Como nuevo caníbal puedo asegurar que no habrá preferencias, que no iré en contra de la esencia de esto que somos como lo hizo el caníbal anterior, yo los devoraré a todos por igual, para mí no habrá preferencias. La gente rumora que el nuevo caníbal tampoco durará, que cumplir su compromiso no es posible y que nadie puede huir de sus preferencias y de el deseo de experimentar de nuevo un sabor que ya sabe en donde encontrar.
miércoles, 5 de abril de 2023
Ocurrencia #45 - de 100
martes, 4 de abril de 2023
Ocurrencia #44 - de 100
Cuál comedia y dónde el chiste si abrió la boca apenas para que ese olor a podrido lo dejara.
Ahora vamos a decir entonces que la fetidez da risa y que cuando el espacio se ve tomado por la hediondez uno se tira al piso y se revuelca agarrándose la panza con las manos porque la carcajada lo deja sin aire.
Sí. sí voy a jugar a lo que juega el resto, eso vamos a decir, que sí es divertido el amiguito y sus mentiras tienen gracia y sus prejuicios son originales.
Agudeza y sentido del absurdo, quién dijo eso, tonterías sin más, lo gracioso es decirle cabecepolla al calvo y negra gorda a la gorda negra y reírse después, reírse duro de lo que uno dice.
Lo voy a seguir haciendo a diario, de mí depende el futuro del amiguito y de los otros cien mil como él, necesitan de mí para graduarse de humoristas y llenar teatros como profesionales.
Desampararlos no es posibles, ninguno merece que le retire mi atención. Vamos a reír y seguiremos riendo como si la comedia estuviera inventándose acá con nosotros y no descomponiéndose descubierta.
lunes, 3 de abril de 2023
Ocurrencia #43 - de 100
Fragmentos 2
La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...
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—¡Podemos ser otros aquí! —gritó el hombre, mientras se despegaba de la baranda en la que había estado recostado. Dejó caer su prótesis de...
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La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...
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Un día por completo perdido, podría decirse, en el encuentro de hoy, al que no sé si llamar asamblea y que fue en la calle, bloqueando el pa...























