viernes, 28 de abril de 2023

Ocurrencia #66 - de 100

El filósofo de provincia recuerda que su padre tuvo un palito de papayo. No fue un acto pedagógico ni una transmisión de saber ancestral ni ninguna de esas posibilidades convertidas en embustes como consecuencia de la repetición. Se trató de un ejercicio de observación. El niño, que luego sería filósofo de provincia, observó en silencio y con respetuosa distancia como su padre puso en una bolsa con tierra las semillas de papaya. Observó la planta germinada y después estuvo allí cuando su padre la trasplantó en la tierra. Su padre cuidó el palito de papayo y él observó. Un día el filósofo de provincia oyó desde la sala a su padre decirle a la madre que ese papayo había salido macho, luego vio como el padre buscó un machete y tumbó el papayo. El filósofo de provincia, que era niño y todavía no era filósofo, no entendía lo sucedido y su cara de confusión debió ser muy notoria, razón por la cual su madre le explicó que los papayos machos no daban frutos y que por eso el padre no lo iba a cuidar más. El filósofo de provincia recuerda ese hecho y cree que tal vez su pensamiento sea macho y sus ideas sean macho y seguro todo él es un filósofo macho. Es posible que él, el filósofo de provincia, sea un filósofo macho, un filósofo ornamental.










jueves, 27 de abril de 2023

Ocurrencia #65 - de 100

El rol de hijo bobo está cubierto. Toda familia que funciona en este mundo y en los otros que también se inventaron la misma institución saben que cada integrante de ese grupo debe cumplir un rol. El rol de hijo bobo de la familia mía lo ocupo yo. 

Nadie dice en la familia: mie que bien está cumpliendo con su rol, bobo, y uno sabe que lo está haciendo bien. 

Existen muchas formas de ser bobo, en el caso mío yo soy el bobo que no sabe hacer plata, el bobo que no se ha ido de la casa, el bobo que no se casa, el bobo que no es papá, el bobo que tiene un trabajo que no parece un trabajo. El bobo que escribe un blog. El bobo que botó la plata publicando un libro con las comas mal puestas y los párrafos chambones. 

En otras familias está el bobo que vende droga. El bobo que se casó con una mujer que tiene tres hijos de diferente papá. El bobo que quiso robar y se dejó agarrar. El bobo que no come carne. El bobo que sabe hacer plata pero la invierte mal y la pierde. El bobo que embarazó a la novia y se la llevó a vivir a la casa de sus papás. El bobo que no tiene moza. El bobo que tiene moza. El bobo que se gastó la herencia. El bobo que no sirve para nada. El bobo que dice no ser dependiente de la bareta o tener problemas con el alcohol. 

Todos conocemos al bobo de otras familias. Digo bobo porque empecé hablando de mí, pero todo lo que he dicho funciona igual si en lugar de un bobo hay una boba. 

Existen muchos otros roles en las familias, el proveedor, el cuidador, el que da orgullo aunque no de más, el generoso, el ingenuo, el de malas, el estudioso, el sobrecalificado y debe haber de eso en toda familia para que la familia funcione y se mueva. 

Todo esto se aplica mejor a la familia tradicional, pero en el caso de que la familia sea de las nuevas, de esas que se conforman de un ser humano y un animal los roles son los mismos solo que un individuo cumple con varios roles al tiempo. 

El animal puede con facilidad ser el amistoso, el orgulloso, el ingenuo y el bobo que no sabe hacer plata y el otro individuo puede ser el proveedor y el cuidador y el bobo que no se casó y el bobo que no fue papá. Sin importar cuanto se achique la familia el rol no se pierde. 

El rol permanece aunque la institución llamada familia muera porque en caso de que esos suceda lo que vendrá luego será una reorganización de los roles enmarcados en otro concepto de agrupamiento de individuos. 

Ese grupo podrá recibir otro nombre que no sea el de familia pero los roles no, eso seguirán siendo los roles y ordenaran el funcionamiento, la mecánica de lo nuevo. 

La familia son los roles cubiertos en ella y en la familia mía yo soy el bobo que ya les dije. Un bobo potenciado que es parasito y da tristeza, un bobo que de momento no tiene remplazo. 








 

miércoles, 26 de abril de 2023

Ocurrencia #64 - de 100

Tramite. Té luego. Egoístas en la oficina. Inadmisible la demora. Orangutanes de corbata.  Atacan con varas a la gente. Té luego o café. Feo el encuentro. Tropas retiran a los animales. Lesionados algunos. Nostradamus lo pronostico. Correrán huyendo de furiosos orangutanes con corbata que aparecerán en su vidas de la nada. Adaptarse al presente. Té Luego o cerveza. Zafarse debería ser la opción y no esto. Todo formularios que lleno día tras día. Diablesco el presente. Té luego o ya ni eso. 







 


Ocurrencia #63 - de 100

Primero muerto y podrido en un hueco que tomarme un tinto de estos baratos sin azúcar. 

Lo anterior dicho con más volumen del que hacía falta y las miradas en la funeraria no fueron ya más solidarias o empáticas. 

Mi abuela se hubiera reído de la situación, pero en los velorios la familia que llora al muerto no está en disposición de considerar el sentido del humor como herencia. 

De lo que le resultaba gracioso o no a mi abuela no se iba a hablar en su velorio. 

Tal vez la herencia de la abuela iba a terminar siendo la predisposición genética a desarrollar un cáncer que nos matara a todos como la terminó matando a ella. 

De eso se hubiera reído mi abuela. 

Un chiste habría sacado de ahí, uno sobre lo mucho que los pobres tiene para dar, o algo así. 

Me quedé afuera para no molestar más a la familia hablando de la muerte en vano, así calificó el comentario inicial uno de mis tíos, y claro, de eso también se hubiera reído mi abuela. 









 

martes, 25 de abril de 2023

Ocurrencia #62 - de 100

Había una vez en los baños de un centro comercial un hombre verga acechante. Su lugar de operación eran los orinales. Habitaba el lugar dueño de su tiempo, sin prisa y sin tedio. Cuando un hombre se acercaba al orinal y se bajaba el cierre de su pantalón el hombre verga atacaba. Ocupaba el orinal contiguo y se hacía notar con su chorro potente y constante. Al final, antes de que el hombre guardara la suya de nuevo en el pantalón el hombre verga se sacudía la de él, su tocaya, lo hacía con firmeza agitándola contra el orinal y después el sonido, ese sonido del que todos los hombres que se habían encontrado con el hombre verga se acordaban, ese sonido que tantos comentaban. Un sonido que es más fácil reproducir que describir. Basta que cualquier inquieto o curioso tome una manguera larga de unas ocho pulgadas y la golpee contra un orinal, ahí está, ese es el sonido que se queda haciendo eco en el interior de todos los que ya no creen en lo que tienen, de todos los inseguros que nunca más se quieren volver a topar con el hombre verga en ese baño de centro comercial. 









lunes, 24 de abril de 2023

Ocurrencia #61 - de 100

Hola, Virgen María, soy yo, el gordo aquel de Patio Bonito, el frentón de gafas grandes, no le digo mi nombre porque usted ya se lo sabe, para eso es santa y madre del salvador. 

Debe parecerle extraño que le hable después de tanto tiempo, pero tengo una duda y a veces las dudas se toman sus años en aparecer casi agobiantes. 

Usted se tiene que acordar porque usted tiene una memoria celestial, yo lo sé.

Cuando yo era muchacho fui hasta un cerro que tenía su nombre y arrodillado recé un rosario frente a una imagen de bulto de esas que celebra su existencia, antes de encorar ese rosario yo le pedí que me ayudara con una muchacha que me gustaba, yo sé que usted se acuerda. 

Una mona de letra bonita que olía a romero, la que se sabía completo ese bambuco de las cuatro preguntas que cantaban Espinoza y Bedoya, yo sé que usted sabe de quien le habló, no usaba faldas, yo no la vi con una, iba en pantalones y no le gustaba peinarse. 

Yo me sentía enamorado de ella por esa época y por eso le pedí ayuda a usted. 

Me imaginaba besándome con esa muchacha y comiendo patacones con chocolate en una casa con jardín. 

Eran otros tiempo, yo lo entiendo, eso fue mucho antes de agarrarle el gusto a chupar cucas y tomar aguardiente. 

Me disculpa por terminar hablando de eso, pero igual para usted no hay secreto, entonces no tiene sentido disimular en donde he terminando poniendo la boca, madre santa. 

Yo recé con harta fe ese rosario y luego le hablé a la muchacha varias veces esperando que pasara algo y nada pasó. Me siguió gustando y le seguí buscando el lado hasta que me fui a vivir a otra parte y seguro alguna otra me gustó, ya ni me acuerdo. 

Qué pasó, Virgen Santa, acaso era muy difícil esa petición, de pronto usted que todo lo ve vio que no tenía sentido que no había futuro o algo así. 

Tengo la duda porque la escuché en estos día en radio, a esa mona, Virgen mía, estaba pintando una silla cuando la oí, y otra vez, Virgen bendita, sentí el olor a romero, el taller no me olió más a madera y a pintura, no señora, olió a romero y ella, la mona despeinada hablaba del aumento en la actividad de un volcán, una funcionaria del servicio geológico, le decían doctora. Dejé de trabajar y me quedé ahí quieto oyéndola. 

Ni para qué le cuento más, Virgen adorada, usted ya sabe todo, sabe lo que siento y lo que pasa en todas partes. La duda me vino entonces y por eso quiero saber, qué era lo que pedía la monita de letra bonita cuando le rezaba. 

Yo no dudo de su grandeza y su poder, madre santa, yo sé que usted lo puede todo, lo que creo es que yo pedí mal, no pedí lo que era, por eso quiero saber qué pidió ella, qué pedía ella, porque los dos rezamos en el mismo cerro, los dos nos arrodillamos. 

Respóndame madre, explíqueme que pidió ella, cómo lo pidió, tal vez todavía este yo a tiempo de pedir algo más, algo distinto o lo mismo de otro modo.  








sábado, 22 de abril de 2023

Ocurrencia #60 - de 100

Había una vez en un hospital público de un barrio ruidoso una enfermera que le envidiaba el culo a la otra enfermera. Era un culo redondo y firme que nunca sería considerado por el MI6 para las tareas de espionaje, un indiscreto culo que jamás podría ser colega del 007.

La enfermera que envidiaba el culo de la otra enfermera se fijaba en las miradas que ese culo recibía. Los ojos de hombres y mujeres se iban tras ese culo en cirugía y en cuidados intensivos y en oncología y en pediatría y farmacia y hasta en urgencias había quien babeara cuando ese danzante culo pasaba. 

Quién tuviera un santo amigo para pedirle de milagro ese culo, no un culo como ese, no, ese culo, ese culo, se repetía la enfermera envidiosa que iba por los pasillos de ese hospital sin creer en ningún avance científico moderno porque ninguno había conseguido todavía asegurarle culos perfectos a todos. 

Si el papa soñaba con mujeres seguro veía a una mujer con ese culo, no necesariamente enfermera, pero una mujer con ese culo que se veía igual de bien envuelto en uniforme blanco, vestido negro o al natural, eso creía la enfermera  viendo ese culo de otra que no era suyo siendo mirado de formas en las que ninguno podía mirar el que tenía ella. 

Una tarde la enfermera que envidiaba el culo de la otra enfermera vio como el hombre que la recogía en una moto en el parqueadero ponía una mano en la cintura de la enfermera y la deslizaba lentamente hasta llegar a ese culo único, la enfermera vio como esa mano iba estrujando ese culo, lo miraba como si fuera todo lo que cupiera en el cuadro y no pudo más. 

La enfermera dio medía vuelta y buscó a su jefe y solicitó un traslado, dijo que por causas familiares para no hablar de el culo de su compañera ese culo que quería y sabía no iba a tener y la enfermera se fue con su culo corriente a otra parte donde intenta ser feliz y pensar en otra cosa que no esa ese culo impresionante de otra enfermera. 










Ocurrencia #59 - de 100

Había una vez un osito de antejos muy orgulloso de su álbum de fotografías. 

El osito de anteojos se lo enseñaba a todas sus visitas. 

En el paramo muchos de sus vecinos lo conocían. 

Llevaba muchos años sin salir de casa, pero había salido siendo muy joven. 

Se trató de un paseo por el pacífico. Estuvo en Buenaventura, Juanchaco, Ladrilleros y La barra.  

En las fotografías se veía al osito de anteojos en la playa enterrado en la arena. Comiendo pescado con patacón. Sentado al pie de una fogata. Dormido en una cabaña. Conversando con los lugareños que pelaban cocos. 

Algunos vecinos no quería ver más ese álbum de fotografías pero el osito de anteojos se los seguía enseñando. Le gustaba hablarles de esos días, de ese viaje. 

Uno de esos vecinos le preguntó una vez al osito de anteojos quién había sacado las fotografías y el osito no respondió. El vecino curioso quiso saber si el osito conservaba la cámara y el osito dijo que no y tomó su álbum y lo guardó y cambió de tema de conversación. 

El vecino le contó lo sucedido a su esposa y su esposa a una amiga y esa amiga a su mamá y su mamá a un hijo y ese hijo a un primo y de pronto en el paramo cada que el osito de anteojos quería mostrar su álbum de fotografías le hacían la mismas preguntas. 

Quién había hecho las fotografías, dónde está la cámara. Una tras otra las mismas preguntas una y otra vez y el osito de anteojos no respondía y guardaba su álbum y hablaba de otra cosa. 

Un día el osito de anteojos no enseñó ni habló más de su álbum de fotografías. Habló de las matas que sembraba y de las noticias en la radio, algo retraído, menos simpático. 







viernes, 21 de abril de 2023

Ocurrencia #58 - de 100

Talanquera. Qué era eso atravesado. Talanquera. Era sí, si era. Peras de almuerzo no pegan y luego lo otro. Un obstáculo. Claro que paso. Días así largos, a la semana varios. Dijo otro editor: ni por el putas publicación, no pudimos pasar de la tercera pagina, primero tiene que aprender a usar los puntos y las comas. Sumas de rechazos que se multiplican. Anchos me tendrían que quedar los pantalones y nada en la fila la señora le dice al señor que le diga a la señora que le pregunte al gordo que él sabe y le respondí que no sabía para que se coma su mierda. Otro no, tanto esperarlo de pie a ese no que llega fresco y me agarra rancio, cuántos más, tanta traba pa cobrar un peso. Tanto no que podría ser un sí bien pueda. Talanquera. otra. Paso, voy. Dicen eso: adelante siempre adelante. Yo voy para allá, al tal adelante, arrumando lo que se aparezca. 









jueves, 20 de abril de 2023

Ocurrencia 57 - de 100

No conozco a nadie ajeno a la ocurrencia. 

La ocurrencia no es selectiva ni jerárquica ni tirana. 

La ocurrencia está para todos y todos están expuestos a ella.

Cualquiera en cualquier parte y en cualquier idioma tiene una ocurrencia y otra y otra, es difícil que se agoten.  

la ocurrencia existe antes de Twitter y antes de Facebook y antes de Instagram y antes de Chat GPT. 

La ocurrencia es un mamut pintado en una cueva o la manzana golpeando la cabeza de Newton, no la manzana, la historia de su caída. 

Una ocurrencia es este texto que nunca será literatura porque la literatura requiere trabajo y para que la ocurrencia sea literatura se debe pulir hasta que se convierta en una obra de arte o una cosa perfecta y vacía como un pisapapeles. 

Las ocurrencias están en todas partes, la presente ocurrencia está en este sitio web y luego estará impresa en unas páginas de un libro autopublicado y vergonzoso. 

Además de la huella de carbono y la plata que me gaste y pierda y la molestia de uno que otro lector al confirmar que la idiotez se imprime y la tristeza de un escritor o un editor al sentir que los tiempos de Joyce eran mejores, esta ocurrencia es inofensiva.  

También hay ocurrencias que amenazan, ocurrencias que arriesgan o desgracian, que alteran o corrompen o descuadran, una ocurrencia convertida en decreto o proyecto de ley es cuanto menos peligrosa. 

Una ocurrencia transformada en voto define el futuro de muchos. La ocurrencia no tiene futuro, está en el presente siempre en el presente. 

Una ocurrencia nos encuentra, ojalá nos encuentre. 







miércoles, 19 de abril de 2023

Ocurrencia #56 - de 100

Si un sofá ocupa más espacio que una mesa de billar me quedo con la mesa de billar, partiendo, claro, de una ilusión en la que yo tengo una casa grande como para estar planteándome la cuestión. 

La gente que vive en un villar puede tener casas amplias pero yo no vivo en un villar, yo ocupo un apartamento en el que tengo que entrar agachado y caminando de lado en un edificio viejo que no tiene por donde subir una mesa de billar hasta mi piso. 

No poder ocupar una sala con una mesa de billar me convierte en un hombre de sofá cama, así me describió un grupo de personas en un almacén y ahora yo voy por el mundo presentándome así. 

Cuando me piden que hable de mí digo que soy un hombre de sofá cama y la gente entiende. De inmediato saben que no tengo una mesa de billar y que no vivo en un villar. 

Lo que puedo tener dice todo sobre lo que no puedo tener, soy otro hombre de sofá cama en está ciudad. 








martes, 18 de abril de 2023

Ocurrencia #55 - de 100

Dice el activista de provincia que la solución a los problemas del mundo están en la jardinería.

Un niño que siembra y cuida y ve crecer a su mata de mariguana no se fuma a su mata de mariguana y en caso de que lo haga lo hará con cariño. 

Un joven que siembra y cuida y vea crecer a su mata de coca no permitirá nunca que su mata de coca termine convertida en ese oro blanco irresistible del capital. 

El activista de provincia es activista a secas porque en todos sus años de actividad no ha podido decidirse por una sola causa.

Él es un activista de corazón y necesita estar del lado de los mas vulnerables y tiene que defenderlos. 

El activista de provincia sabe que él es la voz del bosque y del río y del océano, él sabe que su lucha es por la salvación del planeta, por la protección y rescate de los animales, sabe que lo suyo es velar por el bienestar de las comunidades, que su grito está para reclamar libertades individuales y bobo fuera si no defendiera los derechos humanos que siempre están en peligro. 

El activista de provincia quiere la libertad de Palestina y la libertad del Tíbet y la autonomía del pueblo mapuche. 

Dice el activista de provincia que el pueblo no quiere entender y a veces se encadena en el parque Boyacá. 

La gente le grita vago al activista de provincia, pero sólo él sabe lo ocupado que vive y lo agotador que es pensar tanto en los otros. 

Dice el activista de provincia que planea marcharse, su lugar es la capital, debe desplazarse y buscar quien lo escuche, debe tocar conciencias y agarrar pueblo. 

Lo dice con resolución y si alguien los escuchará se preocuparía o por lo menos se pondría alerta, porque si se va el tipo, qué haremos sin activista, qué es un pueblo sin activista, tiene más sentido un pueblo sin párroco que un pueblo sin su activista de provincia. 










lunes, 17 de abril de 2023

Ocurrencia #54 - de 100

Yo también sé lo que es buscar tembloroso y angustiado en la cocina el encendedor para prender la estufa y poner a tibiar agua a las dos y media de la mañana. 

Alistar la bañera y meter ahí al niño que no para de llorar y bañarlo poniendo voz de dibujo animado idiota para distraerlo mientras esa operación hace efecto y la fiebre le baja tampoco me es desconocido.

Esas madrugadas eternas que el bebé no recordará y que yo no podré olvidar son mías y son la vida detenida y sin aliento en mí. 

La manta limpia perdida y el taxi que no aparece, la espera en urgencias del hospital y el médico diciéndome indiferente que no es nada como si eso pudiera tranquilizarme. 

Yo desestimando el diagnostico del hombre que sabe porque el bebé sigue llorando y yo no sé qué hacer. La angustia, esa angustia no la tengo que imaginar. 

Cuántas veces se irá a morir trágicamente ese médico en mis sueños sin que lo sepa todavía durante años y años que vendrán. 

Pensé en todo eso ayer cuando me dijo una amiga que me falta mucho para saber lo que es estar vivo, que tengo que ir a concierto y viajar. 

Qué le iba a decir, le dije que sí, que seguro un día saldría de mis resignaciones y me arriesgaría. 

No le iba a decir que uno siente que la vida se va cuando el bebé esta enfermo y que vuelve con más fuerza cuando de nuevo sonríe, como si eso fuera excitante, como si de eso se tratara estar vivo. 








 





sábado, 15 de abril de 2023

Ocurrencia #53 - de 100

Existen escritores a los que les encargan prólogos a diario. También están los que nunca han escrito uno. Yo no conozco a ninguno de los primeros y de los segundos he hablado con un par. 

En entrevistas oigo decir a algunos que escribir ese prólogo fue un honor, y bueno, si los escritores no fueran casi indigentes que mendigan premios y trabajitos chimbos en universidades y hasta en la prensa, yo hasta creería en el honor, pero no, el prólogo es un trabajo, otro trabajo. 

Tampoco debe faltar el escritor que lagrimea de emoción al ver su nombre de prologuista escrito en la cintilla de la edición conmemorativa de algún libro de escritor inalcanzable que seguro siempre le dijo no al trabajo de escribir prólogos.   

Una vez leí en la calle una frase pintada en una pared que decía: "todo me male sal" y esa resuena más en mí que todas las frases del prólogo que escribió Borges para La invención de Morel y cuando vuelvo a leer esa novela me saltó el prólogo porque me interesa la novela. 

Lo prólogos deben ser algo así como la rayuela, están hechos para saltárselos, a Cortázar seguro le encantaban los prólogos. Nadie compra un libro por el prólogo, si fuera así, la editorial sacaría dos tomos y en uno vendría solo el prólogo y en el otro la novela o los cuentos o ensayos o poemas o lo que sea. 

Escribir prólogos para vivir y encargar prólogos para vender libros que igual se vendería sin ese texto de presentación o introducción.

Un prologo se puede remplazar con toda eficacia por la fotografía de unas tetas o de una verga, de gatos pequeñitos o un burrito bebé. La huella de carbono de los prólogos es evitable como lo es la huella de esta ocurrencia o este blog. 

Perdón Gaia.







viernes, 14 de abril de 2023

Ocurrencia #52 - de 100

No vengo del río y esto no es un blus. Con kilo y medio de tomates rojos no sabría qué hacer. Los días no se cuentan, contarlos dice mucho del contador y poco de los días. Un tipo en YouTube que enseña a escribir explicó que no se deben construir frases en negativo y claro, él lo dijo en afirmativo. No le estoy hablando a usted, a usted que compró una botella de aguardiente y la dejó caer antes de descorcharla nadie le habla, nadie debería. No piensa para escribir y lo que escribe es bobada, a una ocurrencia le falta mucho trabajo para ser literatura, lo suyo no es literatura, eso no lo dijo el señor de YouTube, eso lo dijo el poeta de la universidad cuando le hablé de ese cuento mío en el que las tortugas se van para la luna. No tengo un bigote como el de Diego Verdaguer y usted qué haría y usted que haría si lo tuviera. Yo tomaría kumis y no me lo limpiaría, el bigote.






 


jueves, 13 de abril de 2023

Ocurrencia #51 - de 100

Ese piso de acá es super blanco. Yo ayer lo barrí y le di dos pasadas con el trapero. La primera con una cosa ahí espesa como jabón y la segunda con el trapero casi seco. Al rato lo volví a barrer para quedar bien seguro de que se viera muy limpio. Dijeron que van a venir, que no se sabe cuando, pero que estamos en su itinerario y esto debe estar limpio. Se puede correr el riesgo de perseguir una ilusión, seguro que sí, pero no era esto, no era estar pendiente de un piso, lo que decía en los panfletos era otra cosa. Yo sé que pude errar por ingenuo, lo pienso mucho ahora, igual no tiene nada de raro porque cualquiera se imagina que en una base espacial se puede ver implicado en actividades mucho más estimulantes. Luego está la ilusión de ellos, que también deben ir por ahí sobrados de ingenuidad, querer llegar a aquí, perseguir esto, un lugar donde lo único que vamos a ofrecer son pisos limpios. Un señor que representa a millones solo y listo para asegurarles a ellos que sus pies pisaran un piso super blanco. 










miércoles, 12 de abril de 2023

Ocurrencia #50 - de 100

llegaste a la ocurrencia 50 y por eso te das el lujo de hablar así, de tú, que feo, el tú siempre sonará impostado en la voz del gordo sin plata de provincia. 

Hay antes de esta 49 ocurrencias escritas y como la meta son 100 todavía te faltan 50. 

Entonces estás en el la mitad, a medio camino, ubicado en el centro. Cómo está de mal visto el centro. 

Diría una señora de por ahí, una cualquiera, lo que escriben en ese blog no me da ni frío ni calor. 

Está claro que esa señora no va a comprar el libro en el que estas ocurrencias se convertirán. 

Te lo digo para salvarte entonces de la vergüenza, no hace falta que leas esta ocurrencia, ignórala y sigue con la ocurrencia 51.

Es un número importante, ocurrencia 51 y Área 51, un misterio oculto, una verdad a medias, las teorías de la conspiración, la explicación pendiente, sé que te gusta la idea del Área 51. 

Es una solución posible para evitar que estés por un momento pisando ese meridiano del Ecuador, cómo si a alguien de verdad le importara hoy eso de la latitud 0. 

Lo sabes, tú, viejo astuto, sabes que este lío se hubiera evitado si esta ocurrencia, la 50, no existiera. El orden debería ser ocurrencia 49 seguida de la ocurrencia 51. 

También adviertes que sin importar que exista o no la ocurrencia 50 lo que pasa en blog, ese sitio web gratuito, es siempre algo menor. Podrías llegar a 100 y no importa. No eres escritor, no eres lector.

 








martes, 11 de abril de 2023

Ocurrencia #49 - de 100

El filósofo de provincia estaba desconcentrado. Algo lo dejó inquieto. Mientras cruzaba el parque afanado porque iba a llegar tarde a la función de las cuatro, la única en la que pasan las películas en idioma original y con subtítulos, oyó a unos muchachos hilar palabras una tras otra muy de prisa, lo hacía uno y después el otro y se aplaudían y chiflaban, y el filósofo de provincia notó que uno de los presentes dijo: papi, es que este bo es un filósofo. Era tal la seguridad del muchacho que había pronunciado esas palabras que el filósofo de provincia se alcanzó a ruborizar.  Diógenes, pensó. El conocimiento en las plazas, insuperable Grecia está viva. Otro de los muchachos con el parlante en la mano, dijo: que va, filósofo éste, y le subió volumen al parlante. Los muchachos empezaron a mover las manos y la cabeza con cierto ritmo y siguieron la letra de la canción, seguros, sin interés por imitar la voz  que salía del parlante.  El filósofo de provincia empezó a ver la película sin dejar de darle vueltas a las frases de los muchachos del parque, cómo le iban a decir filósofo a un tipo que rimaba fría con creías, él se tenía que comprometer, iba a tener que grabar sus canciones, la labor estaba en la calle, pero podía comenzar después de la película. 












lunes, 10 de abril de 2023

Ocurrencia #48 - de 100

Me pregunto por los amigos. La posibilidad de sobrevivir, de permanecer y crecer en la perspectiva y la ilusión y el sueño de otros.

Está el muchacho, imagínelo flaco, alto, ojeroso, peludo. Escribe cuentos y novelas, nada malo sobresaliente tampoco. Resulta publicado porque puede y cosecha lectores, en especial sus amigos, después se le antoja la muerte y entonces se mata. 

Eso sucede en los años 70 y pasan cincuenta años sin que sus amigos dejen de hablar de él.

Los amigos también se van muriendo y los que van quedando siguen hablando de el que se fue primero y no de los idos después porque el que pega primero pega dos veces. 

El que se muere primero se mata todos los días, se mata una y mil veces en el dolor y el amor de los que lo sobreviven. Así mismo debe renacer. Tal vez ser amigo sea gozar de esa disposición, la de ver morir y ver nacer a la misma idea del amigo que ya no puede ser abrazado. 

Una obra perdura y esos cuentos y novelas se reeditan una y otra vez, los amigos lo tuvieron siempre en el centro de la discusión. Me pregunto por los amigos porque esos que señalo son amigos del pasado, son amigos de otro siglo incluso de otro milenio, pero qué pasará en 2023, será que los amigos de este año o los que vienen sabremos hacer lo mismo.

No me veo absolviendo a un suicida del olvido ni celebrando una novela regular como si fuera buena porque me hubiera gustado tener la pija del amigo muerto en la boca. 

Seguro los amigos de antes eran mejores, seguro yo no sé como ser un amigo, tal vez nuestro tiempo impida que seamos esos amigos y nuestra amistad sea antropófaga. 










sábado, 8 de abril de 2023

Ocurrencia #47 - de 100

Hablar de más.  cómo es.  Nadie habla de más.  Cuál es el limite. También sería posible hablar de menos.  Quién habla de menos. Conozco a los que hablan poco y conozco a los que no hablan.  Los que hablan de menos, a esos no los he visto y tampoco los he oído, por algo debe ser.  Hablar de más es dar sin esperar nada a cambio, pero el que habla de más es tachado de imprudente y no de generoso.  Un desprendido, el que habla de más lo es, deja que otros sean los  calculadores él va desprevenido y deja que su pensamiento se derrame igual que un caudal, no habla de más, sólo habla. Le gusta hablar, es transparente y no lo sabe. 



jueves, 6 de abril de 2023

Ocurrencia #46 - de 100

Recién cumplido el año de la muerte del caníbal que vendía cauchos para la olla pitadora  en una esquina del centro un nuevo caníbal apareció. Se presentó en el atrio de la iglesia vieja, la de los fundadores. Dijo que ninguna población por pequeña, moderna o tranquila merecía estar sin un caníbal. La responsabilidad de infundir la inquietud y la sospecha permanente iba a ser asumida por él. La idea de que en cualquier momento alguien pueda salir a la calle y no volver y ser masticado y digerido por su prójimo debe permanecer siempre viva y para eso estaba él. Yo siento que estoy preparado y a la altura de las circunstancias. Es que todos estamos acá para aportar a la sociedad y yo sé que mi momento ya llegó. Como nuevo caníbal puedo asegurar que no habrá preferencias, que no iré en contra de la esencia de esto que somos como lo hizo el caníbal anterior, yo los devoraré a todos por igual, para mí no habrá preferencias. La gente rumora que el nuevo caníbal tampoco durará, que cumplir su compromiso no es posible y que nadie puede huir de sus preferencias y de el deseo de experimentar de nuevo un sabor que ya sabe en donde encontrar. 







miércoles, 5 de abril de 2023

Ocurrencia #45 - de 100

En qué pensará la muchacha de los ojos manzanilla cuándo pica las habichuelas.  De qué sueño se desprenderá veloz y cuál será la forma de su caída.  Llevara en silencio las cuentas del orden domestico y visualizará los recibos o por el contrario recordará sus ultimas vacaciones y el sol en la cara y la arena de playa entre los dedos, el sabor de la cerveza fría y a ese muchacho comedido que no miraba a otras y la miraba a ella extender su toalla para tumbarse ahí satisfecha.  No sé, tal vez piense en eso, en picar las habichuelas y en lo que sigue, ponerlas en la olla con agua y encender la estufa y en la pechuga que ya casi se descongela. Así, concreta.  Lo cierto es que yo piqué habichuelas hace un rato y resulté pensando fue en ella y en un moño hecho con cinta roja y en que tal vez, en algún momento de la vida ella y yo picaremos habichuelas a la misma hora y no pasará nada, picaremos habichuelas y ya. 








martes, 4 de abril de 2023

Ocurrencia #44 - de 100

Cuál comedia y dónde el chiste si abrió la boca apenas para que ese olor a podrido lo dejara. 

Ahora vamos a decir entonces que la fetidez da risa y que cuando el espacio se ve tomado por la hediondez uno se tira al piso y se revuelca agarrándose la panza con las manos porque la carcajada lo deja sin aire. 

Sí. sí voy a jugar a lo que juega el resto, eso vamos a decir, que sí es divertido el amiguito y sus mentiras tienen gracia y sus prejuicios son originales. 

Agudeza y sentido del absurdo, quién dijo eso, tonterías sin más, lo gracioso es decirle cabecepolla al calvo y negra gorda a la gorda negra y reírse después, reírse duro de lo que uno dice.  

Lo voy a seguir haciendo a diario, de mí depende el futuro del amiguito y de los otros cien mil como él, necesitan de mí para graduarse de humoristas y llenar teatros como profesionales. 

Desampararlos no es posibles, ninguno merece que le retire mi atención. Vamos a reír y seguiremos riendo como si la comedia estuviera inventándose acá con nosotros y no descomponiéndose descubierta. 

 



 


lunes, 3 de abril de 2023

Ocurrencia #43 - de 100

Ahí el arrume de naranjas, mandarinas y limones, el gigante en chanclas necesita apenas estirar la mano para exprimir esas frutas sobre las paginas de ese libro en el que están impresas las cartas de San Pablo. No hay mensaje cifrado ni código oculto con tintas invisibles. Un día largo para querer descubrir un mundo nuevo sin la necesidad apenas por el ocio. Cítrico, una palabra en la que vivir, fundar una nación en ella ilusionaría a cualquier gigante de espíritu pionero. No hace falta tener más y tampoco menos, pasar en ese lugar esa quietud impuesta con esos arrumes de naranjas, mandarinas y limones inagotables. 






 

Fragmentos 2

La futilidad de las risas en ciertos espacios particulares, tan difíciles de clasificar y casi siempre imposibles de aprehender. ¿Quién pod...