sábado, 25 de marzo de 2017

Usar la cabeza

No hay sombreros, ya no los venden. Dejaron de fabricarlos cuando el crecimiento de las cabezas superó toda dimensión conocida. La materia prima empezó a ser siempre poca y ni usando el cabello para tejerlos hubieran conseguido una producción estable. No fueron más el famoso pueblo del sombrero artesanal que protegía del sol las frentes de presidentes y reinas.  Ahora intentan darle solución a los problemas de vivienda que persisten en las periferias utilizando los cráneos de sus muertos. 

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