El
tabloide Semanal despidió a 20 de sus trabajadores. Cerró sus puertas en mayo
de 2015 y Néstor fue uno de esos. Cayeron las ventas, redujeron las pautas y la
competencia lo hizo mejor. Néstor quiso trabajar con el otro medio pero no fue
posible, después de decirle que buscaban gente más joven le ofrecieron cubrir
deportes y se negó, prefería cambiar de oficio que ser periodista deportivo, no
le gustaba el fútbol y lo enfermaban los comentaristas. Sin trabajo y achantado
Néstor se dedicó a vender productos por catálogo y a leer novelas de Aghata Chirstie y John le Carré antes de entrar
en el letargo de 12 horas o más del que a duras penas salía en lo que le
quedaba del día, nunca antes había dormido tanto y nunca tampoco había sentido
tanto sueño. Llevaba cuatro meses en esas cuando a su estado se sumó la necesidad
de buscar donde vivir, lo echaron del edifico por no pagar. Así fue como Néstor
llegó a Vivir Así. Era el arriendo más bajo de la ciudad y lo único que había
que hacer era comprometerse con el ritual de la esperanza. “porque lo bueno
llega si sabemos esperar” decía del administrador del lugar.
martes, 7 de marzo de 2017
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