martes, 7 de marzo de 2017

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El tabloide Semanal despidió a 20 de sus trabajadores. Cerró sus puertas en mayo de 2015 y Néstor fue uno de esos. Cayeron las ventas, redujeron las pautas y la competencia lo hizo mejor. Néstor quiso trabajar con el otro medio pero no fue posible, después de decirle que buscaban gente más joven le ofrecieron cubrir deportes y se negó, prefería cambiar de oficio que ser periodista deportivo, no le gustaba el fútbol y lo enfermaban los comentaristas. Sin trabajo y achantado Néstor se dedicó a vender productos por catálogo y a leer novelas de  Aghata Chirstie y John le Carré antes de entrar en el letargo de 12 horas o más del que a duras penas salía en lo que le quedaba del día, nunca antes había dormido tanto y nunca tampoco había sentido tanto sueño. Llevaba cuatro meses en esas cuando a su estado se sumó la necesidad de buscar donde vivir, lo echaron del edifico por no pagar. Así fue como Néstor llegó a Vivir Así. Era el arriendo más bajo de la ciudad y lo único que había que hacer era comprometerse con el ritual de la esperanza. “porque lo bueno llega si sabemos esperar” decía del administrador del lugar. 

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