Lejos
en la montaña bajo la cama de un cuarto frío dentro de una bota plástica con
rastros de lodo hay un grillo de los verdes que no cabe en la palma de la mano
del niño que duerme chupándose un dedo. El grillo está incómodo y desvelado pero sabe que está ahí para acompañar al niño. Lo adoptó y cree que puede ser buen padre.
viernes, 17 de marzo de 2017
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